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BENEDICTO XVI LLEGA A ESTADOS UNIDOS

Fotografía del Osservatore Romano. Más allá de la excelente composición (ventanillas alineadas, fondo blanco, suelo rojo, luz reflejada, horizontalidad grata, la mano del XVI al trasluz de una de los rectángulos), esta imagen muestra una llegada, una postura, un hombre condenado a la teatralidad; la misma teatralidad a la que está condenado el fotógrafo. En fin: banalidad pura.
DE IRAK
RICE Y EL DESCARO (EFE)

Condoleezza Rice dice que la ofensiva israelí en Gaza es "en defensa legítima"
OICP con información de EFE
2008-03-04
2008-03-04
Las secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, dijo hoy en El Cairo que los ataques militares israelíes sobre la franja de Gaza, que asesinaron a más de cincuenta civiles, son "en defensa legítima" por el asesinato de "víctimas israelíes inocentes".
En una rueda de prensa conjunta con su homólogo egipcio, Ahmed Abul Gheit, Rice pidió a los palestinos de la franja de Gaza que dejen de lanzar cohetes contra las ciudades fronterizas del sur de Israel.
"La continuación de los cohetes provocó la reacción de Israel", explicó Rice, tras reunirse con Gheit, el presidente egipcio, Hosni Mubarak, y el jefe de los servicios secretos de Egipto, Omar Suleiman.
Rice apuntó que "los ataques contra civiles israelíes inocentes en Ashkalon y Esdirot (en el sur de Israel) deberían pararse", aunque también indicó de manera hipócrita que en su conversación con Mubarak expresó su preocupación por la situación de los civiles en Gaza.
En ese sentido, pidió al estado hebreo que trate de no causar víctimas civiles durante los ataques a la franja.
Además, Rice culpó al grupo islámico Hamás, que controla Gaza, de la situación actual y le acusó de recibir armas de Irán, para así vincularlo a un supuesto complot internacional liderado por Ahmadinejad contra su aliado Israel. Además, manifestó el apoyo estadounidense a la facción de Al Fatah, liderada por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas.
Por su parte, Gheit también instó al fin del lanzamiento de cohetes desde Gaza para crear una ambiente para "un alto el fuego" y criticó lo que llamó "uso excesivo del poder por parte de Israel". Egipto es uno de los dos países árabes que mantiene relaciones diplomáticas con Israel, por lo que “no puede” defender los intereses palestinos por sobre las llamadas razones de seguridad sionistas.
"Este asesinato ciego y el uso excesivo del poder (por parte de Israel) debe parar", pidió Gheit, quién explicó que ahora están teniendo lugar esfuerzos para "calmar" la situación con el fin de alcanzar una tregua.
Para Rice, tanto palestinos como israelíes han fracasado en la aplicación de la Hoja de Ruta, que pedía el desarme de las milicias palestinas y el fin de la expansión de los asentamientos judíos.
"Voy a decir a las dos partes que tienen que aplicar la Hoja de Ruta para restablecer el proceso de paz porque la única solución para traer la paz a los palestinos reside en la creación de un estado palestinos independiente", aseguró.
En cuanto al Líbano, Rice defendió el envío de barcos estadounidenses, el destructor USS Cole y dos buques cisterna, a las costas libanesas el viernes pasado.
"Este paso fue diseñado para enfatizar que EEUU es capaz de defender sus intereses vitales y los intereses de sus amigos en la región", señaló la secretaria de Estado.Rice insistió en los derechos del pueblo libanés "a ejercer su derecho constitucional en la elección de un presidente de forma libre después de décadas de dominación extranjera", en referencia a Siria que se retiró del Líbano en 2005.
Egipto es la primera escala de una breve gira de Rice por Oriente Medio que le llevará también a Tel Aviv y Ramallah para tratar de salvar el malogrado proceso de paz entre palestinos e israelíes.
COMPORTAMIENTO DE LA PATRULLA FRONTERIZA EN ESTADOS UNIDOS
MERCENARIOS EN IRAK

20 de septiembre de 2007. Es la guerra, de nuevo, en Irak. Una empresa con nombre maligno, Blackwater, con sede en Carolina del Norte, tiene sus mercenarios, antiguos militares locales y extranjeros, y los emplea a fondo, más allá de la línea que los ejércitos convencionales no pueden cruzar. Su presencia, y la de compañías similares, en Mesopotamia es muy extensa, gracias al alto índice de violencia que obliga a empresas foráneas y gobiernos a contratar sus servicios. Hace poco el ejecutivo iraquí retiró a Blackwater la licencia para operar en su país. Mercenarios de esta empresa están implicados en un tiroteo en el que murieron entre nueve y once civiles, según las fuentes. Los pistoleros se vieron atacados al oeste de Bagdad en un incidente terriblemente común. Su reacción fue bajar del vehículo y comenzar a disparar aleatoriamente a su alrededor.
El autor de esta fotografía es Patrick Baz, franco libanés jefe de fotografía en Oriente Medio de la agencia France Press (AFP). El pie de foto no especifica a qué empresa pertenecen estos mercenarios, que posan en un tejado de la capital iraquí. Mostrando sus armas, y con un helicóptero planeando justo detrás de ellos. Toda una muestra de parafernalia militar. Los torsos que se adivinan bien dibujados, sus poderosos brazos y sus pieles tatuadas por el sol, le otorgan a la foto una gran potencia.
Se echa de menos la mirada, los ojos han sido tapados por la fuente, como medida de seguridad.
El autor de esta fotografía es Patrick Baz, franco libanés jefe de fotografía en Oriente Medio de la agencia France Press (AFP). El pie de foto no especifica a qué empresa pertenecen estos mercenarios, que posan en un tejado de la capital iraquí. Mostrando sus armas, y con un helicóptero planeando justo detrás de ellos. Toda una muestra de parafernalia militar. Los torsos que se adivinan bien dibujados, sus poderosos brazos y sus pieles tatuadas por el sol, le otorgan a la foto una gran potencia.
Se echa de menos la mirada, los ojos han sido tapados por la fuente, como medida de seguridad.
LA OBSCENIDAD DE UN ROSTRO

Jonathan Yeo es el nombre del artista. La Biblioteca Bush le encargó realizar un retrato del personaje (actual presidente) homónimo. Al ver los avances del retrato, los comisarios de la institución rescindieron el contrato. No obstante, Jonathan Yeo continuó el trabajo hasta terminarlo.
La curiosidad radica en que las imágenes que, en su conjunto, constituyen el retrato de George W. Bush atienden representaciones sexuales explícitas. Se perciben mayormente las bocas femeninas que practican el sublime y difícil arte de la fellatio.
La curiosidad radica en que las imágenes que, en su conjunto, constituyen el retrato de George W. Bush atienden representaciones sexuales explícitas. Se perciben mayormente las bocas femeninas que practican el sublime y difícil arte de la fellatio.
Es la obscenidad de un rostro. De un hombre.
ESTADOS UNIDOS Y LOS EXPERIMENTOS CON HUMANOS. DÉCADA DE 1960

1960. El asistente en jefe de la Inteligencia de la Armada estadounidense autoriza la investigación del LSD en Europa del este y Asia. Las pruebas sobre población europea reciben el nombre clave de Proyecto Third Chance; por su parte, las pruebas en asiáticos reciben el nombre clave de Proyecto Derby Hat.
1961. Stanley Milgram, psicólogo de la Universidad de Yale, lleva a cabo un experimento en el cual busca medir la disposición de los seres humanos a seguir órdenes que van en contra de la propia conciencia. Se le ordenó a personas comunes la aplicación de lo que ellos creían, eran electroshocks fatales, a un actor contratado por los investigadores para personificar el papel de víctima.
1965. La CIA y el Departamento de Defensa comienzan el Proyecto MKSEARCH, un programa para desarrollar la capacidad de manipular el comportamiento humano a través del uso de drogas con efectos alteradores de la mente.
1965. Convictos de la Prisión Estatal de Holmesburg en Filadelfia son expuestos a la dioxina, componente químico del Agente Naranja usado en Vietnam. Los hombres son más tarde examinados en busca del desarrollo de cáncer, lo cual indica que se había sospechado que el Agente Naranja era una sustancia cancerígena desde mucho tiempo atrás.
1966. La CIA inicia el Proyecto MKOFTEN, un programa destinado a probar los efectos toxicológicos de ciertas drogas en seres humanos y animales.
1966. La Armada de los Estados Unidos dispersa el Bacillus subtilis variante Níger a través del sistema de metro de la ciudad de Nueva York. Más de un millón de civiles son expuestos cuando científicos de la Armada dejan caer bombillas eléctricas llenas con bacterias en las rejillas de ventilación.
1967. La CIA y el Departamento de Defensa implementan el Proyecto MKNAOMI, sucesor del MKULTRA y diseñado para mantener, recopilar y probar armas químicas y biológicas.
1968. La CIA experimenta con la posibilidad de envenenar agua potable mediante la inyección de agentes químicos en los suministros de agua de la FDA en Washington D.C.
1969. El Dr Robert MacMahan del Departamento de Defensa solicita, del Congreso estadounidense, 10 millones de dólares para desarrollar, en un plazo de cinco a diez años, un agente biológico sintético para el cual no exista inmunidad natural.
DÉCADA DE 1930: ESTADOS UNIDOS Y LOS EXPERIMENTOS CON HUMANOS

1931
El Dr Cornelius Rhoads, bajo los auspicios del Instituto Rockefeller para Investigaciones Médicas, infecta a sujetos humanos con células cancerígenas. Mas tarde, establece las instalaciones del Departamento de Guerra Biológica del ejército de los Estados Unidos en Maryland, Utah y Panamá y es llamado a colaborar en la Comisión de Energía Atómica. Mientras se encuentra allí, comienza una serie de experimentos que involucran la exposición de soldados americanos y pacientes civiles hospitalizados a los efectos de la radiación.
1932
El Experimento Tuskegee comienza. A 399 hombres afroamericanos diagnosticados con sífilis no se les informa de su padecimiento, se les niega tratamiento y, en su lugar, son usados como conejillos de indias con el objetivo de estudiar la evolución natural y los síntomas de la enfermedad. Todos murieron en consecuencia por los efectos de la sífilis. Nunca se les dijo a sus familiares que podían ser tratados.
1935
Después de que un número no determinado de seres humanos murieran por los efectos de la Pelagra en el lapso de dos décadas, el Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos finalmente actúa para detener la enfermedad. El director de la Agencia admite que se sabía desde hacía veinte años que la Pelagra es causada por la deficiencia de Niacina, pero que no se actúo rápidamente debido a que la mayor parte de las muertes ocurrían en poblaciones afroamericanas azotadas por la pobreza.
El Dr Cornelius Rhoads, bajo los auspicios del Instituto Rockefeller para Investigaciones Médicas, infecta a sujetos humanos con células cancerígenas. Mas tarde, establece las instalaciones del Departamento de Guerra Biológica del ejército de los Estados Unidos en Maryland, Utah y Panamá y es llamado a colaborar en la Comisión de Energía Atómica. Mientras se encuentra allí, comienza una serie de experimentos que involucran la exposición de soldados americanos y pacientes civiles hospitalizados a los efectos de la radiación.
1932
El Experimento Tuskegee comienza. A 399 hombres afroamericanos diagnosticados con sífilis no se les informa de su padecimiento, se les niega tratamiento y, en su lugar, son usados como conejillos de indias con el objetivo de estudiar la evolución natural y los síntomas de la enfermedad. Todos murieron en consecuencia por los efectos de la sífilis. Nunca se les dijo a sus familiares que podían ser tratados.
1935
Después de que un número no determinado de seres humanos murieran por los efectos de la Pelagra en el lapso de dos décadas, el Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos finalmente actúa para detener la enfermedad. El director de la Agencia admite que se sabía desde hacía veinte años que la Pelagra es causada por la deficiencia de Niacina, pero que no se actúo rápidamente debido a que la mayor parte de las muertes ocurrían en poblaciones afroamericanas azotadas por la pobreza.
1936
Después de que en 1931, Japón ocupara todo el nordeste de China, en 1936 entra en operación la “Unidad de Prevención Epidémica y Purificación de Agua del Ejército de Kuantung”, que mas tarde sería conocida simplemente como Unidad 731. Este gigantesco complejo de edificios de más de seis kilómetros cuadrados de extensión (contaba con mas de ciento cincuenta edificios y era el centro de investigación de armas biológicas mas grande del mundo) era en realidad una unidad militar secreta de experimentación médica comandada por la Armada Imperial Japonesa. Entre las atrocidades que realizaron los médicos japoneses (comandados por el Dr. Shiro Ishii), desde la inauguración de la Unidad, hasta su cierre en 1945, se encuentra la realización de extensas vivisecciones sin el empleo de agentes anestésicos, exposición de prisioneros a la explosión de granadas y a lanzallamas con el objetivo de desarrollar mejores procedimientos terapéuticos para las heridas de los soldados japoneses, privación de comida y agua, exposición a dosis letales de rayos X, quemaduras eléctricas, grandes presiones, bajas temperaturas y fuerzas centrífugas, inyección de sangre de animales y burbujas de aire a los sujetos de experimentación, envenenamiento de las fuentes locales de agua potable con agentes químicos e infecciosos, así como la exposición de miles de seres humanos a la peste bubónica, viruela, cólera, botulismo, ántrax, tifoidea y disentería, como parte de las actividades de investigación química y bacteriológica del ejército japonés.
La Unidad 731 fue solo uno de los veintiséis laboratorios similares que Japón instalo en China durante la ocupación. Muchos de los científicos involucrados en la Unidad 731 prosiguieron exitosamente sus carreras después de que ésta cesó sus operaciones al finalizar la Segunda Guerra Mundial. En 1946, el gobierno de los Estados Unidos les ofreció amnistía y garantías de no ser procesados a cambio de intercambiar información. Se calcula que entre 3.000 y 200.000 chinos, coreanos y mongoles murieron directa o indirectamente a causa de los experimentos de la Unidad 731.
ESTADOS UNIDOS: "CAMBIOS" DEMOCRÁTICOS
Posted on 8:09 a.m. by Musa Ammar Majad and filed under caricatura, Estados Unidos | 0 Comments »ESTADOS UNIDOS Y LOS EXPERIMENTOS CON HUMANOS. ESCÁNDALOS DE LA DÉCADA DE 1990

1990
A más de 1 500 bebés negros e hispanos de seis meses de edad en Los Ángeles se les da una vacuna “experimental” del sarampión, sin autorización alguna. Los padres nunca fueron informados de que la vacuna que fue inyectada a sus niños era experimental.
A más de 1 500 bebés negros e hispanos de seis meses de edad en Los Ángeles se les da una vacuna “experimental” del sarampión, sin autorización alguna. Los padres nunca fueron informados de que la vacuna que fue inyectada a sus niños era experimental.
1993
La periodista Eileen Welsome revela los nombres de 18 ciudadanos estadounidenses que recibieron dosis intravenosas de plutonio durante la Guerra Fría. A partir de esta revelación, crece la presión sobre el gobierno estadounidense para la desclasificación de todos los documentos relativos a los experimentos secretamente realizados durante la Guerra Fría. La información finalmente se hace pública en 1995.
1994
Con una técnica llamada “rastreador de genes”, el Dr. Garth Nicolson en el Centro del Cáncer MD Anderson en Houston, descubre que los veteranos que volvieron de la Tormenta del Desierto fueron infectados con una cadena alterada de Micoplasma Incognitus, un microbio normalmente usado en la producción de armas biológicas. Incorporado en su estructura molecular, se encuentra el 40 por ciento de la proteína que cubre al SIDA, indicando que había sido hecha por el hombre.
1994
El senador John D. Rockefeller emite un informe que revela que durante por lo menos cincuenta años, el Departamento de Defensa ha usado centenares de miles de personas de las reservas Militares en experimentos en humanos y para la exposición intencional a sustancias peligrosas. Los materiales incluyeron gas mostaza y nervioso, radiación de iones, psicoquímicos, alucinógenos y drogas como las usadas durante la Guerra del Golfo.
La periodista Eileen Welsome revela los nombres de 18 ciudadanos estadounidenses que recibieron dosis intravenosas de plutonio durante la Guerra Fría. A partir de esta revelación, crece la presión sobre el gobierno estadounidense para la desclasificación de todos los documentos relativos a los experimentos secretamente realizados durante la Guerra Fría. La información finalmente se hace pública en 1995.
1994
Con una técnica llamada “rastreador de genes”, el Dr. Garth Nicolson en el Centro del Cáncer MD Anderson en Houston, descubre que los veteranos que volvieron de la Tormenta del Desierto fueron infectados con una cadena alterada de Micoplasma Incognitus, un microbio normalmente usado en la producción de armas biológicas. Incorporado en su estructura molecular, se encuentra el 40 por ciento de la proteína que cubre al SIDA, indicando que había sido hecha por el hombre.
1994
El senador John D. Rockefeller emite un informe que revela que durante por lo menos cincuenta años, el Departamento de Defensa ha usado centenares de miles de personas de las reservas Militares en experimentos en humanos y para la exposición intencional a sustancias peligrosas. Los materiales incluyeron gas mostaza y nervioso, radiación de iones, psicoquímicos, alucinógenos y drogas como las usadas durante la Guerra del Golfo.
1994
El presidente Clinton encomienda a un Comité Asesor la tarea de investigar las acusaciones alrededor de los experimentos de radiación durante la Guerra Fría.
1995
El Gobierno americano admite que había ofrecido a los criminales de guerra y científicos japoneses que habían realizado experimentos médicos en seres humanos, sueldos e inmunidad de prosecución a cambio de los datos de investigación en la guerra biológica.
El presidente Clinton encomienda a un Comité Asesor la tarea de investigar las acusaciones alrededor de los experimentos de radiación durante la Guerra Fría.
1995
El Gobierno americano admite que había ofrecido a los criminales de guerra y científicos japoneses que habían realizado experimentos médicos en seres humanos, sueldos e inmunidad de prosecución a cambio de los datos de investigación en la guerra biológica.
1995
El Departamento de Energía estadounidense admitió que la Comisión de Energía Atómica condujo más de 430 experimentos de radiación desde 1944 a 1974. Más de 16.000 personas fueron expuestas a la radiación, algunas de las cuales no fueron advertidas de los riesgos a su salud o no otorgaron su consentimiento para participar en el estudio.
El Departamento de Energía estadounidense admitió que la Comisión de Energía Atómica condujo más de 430 experimentos de radiación desde 1944 a 1974. Más de 16.000 personas fueron expuestas a la radiación, algunas de las cuales no fueron advertidas de los riesgos a su salud o no otorgaron su consentimiento para participar en el estudio.
1995
En su reporte final, presentado el 3 de Octubre de 1995, el Comité Asesor de la Presidencia de los Estados Unidos, libera, a la opinión pública, la información clasificada relativa a los experimentos que el gobierno estadounidense realizó durante la Guerra Fría. Concluyó que, a inicios de la década de los sesenta, era común que los médicos condujeran experimentos e investigaciones sin solicitar el consentimiento de los pacientes. (La mayor cantidad de información que conocemos acerca de los experimentos secretos de la Guerra Fría, proviene de la Investigación realizada por el Comité Asesor del presidente Clinton.)
En su reporte final, presentado el 3 de Octubre de 1995, el Comité Asesor de la Presidencia de los Estados Unidos, libera, a la opinión pública, la información clasificada relativa a los experimentos que el gobierno estadounidense realizó durante la Guerra Fría. Concluyó que, a inicios de la década de los sesenta, era común que los médicos condujeran experimentos e investigaciones sin solicitar el consentimiento de los pacientes. (La mayor cantidad de información que conocemos acerca de los experimentos secretos de la Guerra Fría, proviene de la Investigación realizada por el Comité Asesor del presidente Clinton.)
1995
El Dr. Garth Nicolson revela que los agentes biológicos usados durante la Guerra del Golfo habían sido manufacturados en Houston y Boca Raton y probados en prisioneros en el Departamento Correccional de Texas.
1996
El Departamento de Defensa admite que soldados de la Tormenta de Desierto fueron expuestos a agentes químicos.
1997
Ochenta y ocho miembros del Congreso firman una carta que exige una investigación sobre el uso de las armas biológicas y el Síndrome de la Guerra del Golfo.
El Dr. Garth Nicolson revela que los agentes biológicos usados durante la Guerra del Golfo habían sido manufacturados en Houston y Boca Raton y probados en prisioneros en el Departamento Correccional de Texas.
1996
El Departamento de Defensa admite que soldados de la Tormenta de Desierto fueron expuestos a agentes químicos.
1997
Ochenta y ocho miembros del Congreso firman una carta que exige una investigación sobre el uso de las armas biológicas y el Síndrome de la Guerra del Golfo.
EL EXPERIMENTO ZIMBARDO
El experimento de la Prisión de Stanford en Estados Unidos constituyó un hito en el estudio psicológico de la respuesta humana al cautiverio. Fue conducido en 1971 por un grupo de investigadores dirigidos por Philip Zimbardo, de la Universidad de Stanford. Participantes voluntarios asumieron los roles de guardias y prisioneros, y vivieron en una prisión simulada.
El estudio estuvo patrocinado por la Marina de los Estados Unidos. Los participantes fueron reclutados por medio de un anuncio en un periódico en el que se les ofreció la suma de quince dólares diarios por habitar, durantes un periodo de dos semanas, una “prisión simulada”. Setenta personas respondieron al llamado. Eran, predominantemente, hombres blancos de clase media; todos eran estudiantes universitarios. Zimbardo y su equipo seleccionaron a los veinticuatro más saludables tanto física como psicológicamente.
El grupo de veinticuatro hombres fue dividido a la mitad por medio de un sorteo al azar. De esta manera se formaron dos grupos integrados por los “prisioneros” y los “guardias”. Los prisioneros declararon mas tarde el haber creído que los guardias fueron escogidos por su mayor tamaño físico, pero en realidad fueron escogidos por medio del simple vuelo de una moneda y no existía ninguna diferencia objetiva de estatura entre los dos grupos.
La “prisión” fue instalada en el sótano del Departamento de Psicología de Stanford. Un asistente del experimento fue designado como “alcalde” y Zimbardo asumió el rol de “superintendente”. A los guardias se les dio macanas de cartón y un uniforme de estilo militar, que habían escogido ellos mismos en una tienda local de suplementos militares. También se les dieron lentes de sol con el objetivo de prevenir el contacto visual. A diferencia de los prisioneros, los guardias tenían que trabajar en turnos y regresar a casa durante los relevos. A pesar de esto, muchos se quedarían mas tarde para prestar ayuda, aún sin paga adicional.
Los prisioneros fueron vestidos con batas de muselina (sin ropa interior) y sandalias de hule. Fueron asignados por medio de un número en vez de por un nombre. Estos números fueron grabados en sus uniformes; también fueron obligados a usar medias femeninas de nylon en la cabeza para simular estar rapados al estilo del entrenamiento básico militar. Adicionalmente usaron una pequeña cadena alrededor de sus tobillos como un recordatorio constante de su encarcelamiento y opresión.
El día anterior a que comenzara el experimento, los guardias acudieron a una breve junta de orientación, pero no se les proporcionó una pauta formal de comportamiento, excepto la indicación de no usar la violencia física. Se les dijo que era su responsabilidad la conducción de la prisión y que podían realizarla de la forma en que quisieran.
A los participantes que fueron seleccionados para asumir el rol de prisioneros se les dijo simplemente que esperaran en sus casas a recibir el llamado el día en que el experimento comenzara. Sin ninguna otra advertencia, se les “levantaron cargos” por robo a mano armada y fueron arrestados por la auténtica policía de Palo Alto, que cooperó en esta parte del experimento.
Los prisioneros fueron sometidos a un interrogatorio completo de la policía, incluyendo la toma de sus huellas digitales y su fichaje fotográfico, así como la lectura de sus derechos. Después de eso se les transportó a la “prisión”, donde fueron desnudados para una revisión. También proporcionaron sus nuevas identidades: números en vez de nombres. Durante todo el trayecto a la “prisión”, los prisioneros permanecieron con los ojos vendados.
Rápidamente el experimento se salió de control. Lo prisioneros sufrieron,y aceptaron, un trato sádico y humillante de manos de los guardias, mostrando, ya al final, severos disturbios emocionales.
El día dos se desató un motín. Los guardias se quedaron, voluntariamente, horas extra y trabajaron juntos para reprimir la revuelta. Los guardias intentaron dividir a los prisioneros y ponerlos unos en contra de otros; colocaron una celda destinada a los “buenos” y otra a los “malos” con el propósito de hacerles creer que existían “informantes” entre sus filas. A partir de ese punto no hubo otra rebelión a gran escala.
Los “conteos” de prisioneros, inicialmente implementados para ayudarlos a familiarizarse con sus números de identidad, degeneraron en experiencias traumáticas de horas de duración. Las condiciones higiénicas de la “prisión” muy pronto la convirtieron en un lugar inhabitable. El derecho a usar los sanitarios se convirtió en un privilegio que podía ser negado. Algunos prisioneros fueron obligados a limpiar los excusados usando nada más que sus propias manos. Los colchones fueron removidos de la celda destinada a los “malos”; los prisioneros ubicados allí fueron obligados a dormir sobre el piso de concreto sin ropa alguna. La comida fue también frecuentemente negada como un método de castigo. A la desnudez forzada se unieron los actos homosexuales de humillación.
Mientras el experimento avanzaba, varios de los guardias fueron mostrando un comportamiento cada vez más sádico, particularmente por la noche, cuando creían que las cámaras estaban apagadas. Los prisioneros por su parte, comenzaron a mostrar severos desordenes emocionales. Fueron comunes entre los prisioneros el llanto incontrolable y el pensamiento desorganizado. Dos de los prisioneros sufrieron de traumas tan severos que fueron removidos rápidamente del experimento y reemplazados por nuevos participantes.
Uno de los prisioneros reemplazados estaba horrorizado por el trato de los guardias y decidió comenzar una huelga de hambre en calidad de protesta. Como resultado fue confinado en una celda de aislamiento por tres horas, siendo obligado a sostener la comida que se había negado a comer. Los demás prisioneros lo veían como un alborotador. Para explotar este sentimiento, los guardias ofrecieron a los prisioneros dos opciones: los prisioneros podían ceder sus cobertores y liberar al prisionero o dejarlo en la celda de confinamiento. Todos los prisioneros escogieron la primera.
Zimbardo decidió terminar anticipadamente su experimento, cuando Christina Maslach, una estudiante graduada que había sido contratada por el staff conductor del experimento para realizar entrevistas, se quejó de las inhumanas condiciones de la “prisión”. Se ha señalado que de de las cincuenta personas ajenas al experimento que tuvieron acceso a la “prisión”, ella fue la única que cuestionó la moralidad del mismo.
El estudio estuvo patrocinado por la Marina de los Estados Unidos. Los participantes fueron reclutados por medio de un anuncio en un periódico en el que se les ofreció la suma de quince dólares diarios por habitar, durantes un periodo de dos semanas, una “prisión simulada”. Setenta personas respondieron al llamado. Eran, predominantemente, hombres blancos de clase media; todos eran estudiantes universitarios. Zimbardo y su equipo seleccionaron a los veinticuatro más saludables tanto física como psicológicamente.
El grupo de veinticuatro hombres fue dividido a la mitad por medio de un sorteo al azar. De esta manera se formaron dos grupos integrados por los “prisioneros” y los “guardias”. Los prisioneros declararon mas tarde el haber creído que los guardias fueron escogidos por su mayor tamaño físico, pero en realidad fueron escogidos por medio del simple vuelo de una moneda y no existía ninguna diferencia objetiva de estatura entre los dos grupos.
La “prisión” fue instalada en el sótano del Departamento de Psicología de Stanford. Un asistente del experimento fue designado como “alcalde” y Zimbardo asumió el rol de “superintendente”. A los guardias se les dio macanas de cartón y un uniforme de estilo militar, que habían escogido ellos mismos en una tienda local de suplementos militares. También se les dieron lentes de sol con el objetivo de prevenir el contacto visual. A diferencia de los prisioneros, los guardias tenían que trabajar en turnos y regresar a casa durante los relevos. A pesar de esto, muchos se quedarían mas tarde para prestar ayuda, aún sin paga adicional.
Los prisioneros fueron vestidos con batas de muselina (sin ropa interior) y sandalias de hule. Fueron asignados por medio de un número en vez de por un nombre. Estos números fueron grabados en sus uniformes; también fueron obligados a usar medias femeninas de nylon en la cabeza para simular estar rapados al estilo del entrenamiento básico militar. Adicionalmente usaron una pequeña cadena alrededor de sus tobillos como un recordatorio constante de su encarcelamiento y opresión.
El día anterior a que comenzara el experimento, los guardias acudieron a una breve junta de orientación, pero no se les proporcionó una pauta formal de comportamiento, excepto la indicación de no usar la violencia física. Se les dijo que era su responsabilidad la conducción de la prisión y que podían realizarla de la forma en que quisieran.
A los participantes que fueron seleccionados para asumir el rol de prisioneros se les dijo simplemente que esperaran en sus casas a recibir el llamado el día en que el experimento comenzara. Sin ninguna otra advertencia, se les “levantaron cargos” por robo a mano armada y fueron arrestados por la auténtica policía de Palo Alto, que cooperó en esta parte del experimento.
Los prisioneros fueron sometidos a un interrogatorio completo de la policía, incluyendo la toma de sus huellas digitales y su fichaje fotográfico, así como la lectura de sus derechos. Después de eso se les transportó a la “prisión”, donde fueron desnudados para una revisión. También proporcionaron sus nuevas identidades: números en vez de nombres. Durante todo el trayecto a la “prisión”, los prisioneros permanecieron con los ojos vendados.
Rápidamente el experimento se salió de control. Lo prisioneros sufrieron,y aceptaron, un trato sádico y humillante de manos de los guardias, mostrando, ya al final, severos disturbios emocionales.
El día dos se desató un motín. Los guardias se quedaron, voluntariamente, horas extra y trabajaron juntos para reprimir la revuelta. Los guardias intentaron dividir a los prisioneros y ponerlos unos en contra de otros; colocaron una celda destinada a los “buenos” y otra a los “malos” con el propósito de hacerles creer que existían “informantes” entre sus filas. A partir de ese punto no hubo otra rebelión a gran escala.
Los “conteos” de prisioneros, inicialmente implementados para ayudarlos a familiarizarse con sus números de identidad, degeneraron en experiencias traumáticas de horas de duración. Las condiciones higiénicas de la “prisión” muy pronto la convirtieron en un lugar inhabitable. El derecho a usar los sanitarios se convirtió en un privilegio que podía ser negado. Algunos prisioneros fueron obligados a limpiar los excusados usando nada más que sus propias manos. Los colchones fueron removidos de la celda destinada a los “malos”; los prisioneros ubicados allí fueron obligados a dormir sobre el piso de concreto sin ropa alguna. La comida fue también frecuentemente negada como un método de castigo. A la desnudez forzada se unieron los actos homosexuales de humillación.
Mientras el experimento avanzaba, varios de los guardias fueron mostrando un comportamiento cada vez más sádico, particularmente por la noche, cuando creían que las cámaras estaban apagadas. Los prisioneros por su parte, comenzaron a mostrar severos desordenes emocionales. Fueron comunes entre los prisioneros el llanto incontrolable y el pensamiento desorganizado. Dos de los prisioneros sufrieron de traumas tan severos que fueron removidos rápidamente del experimento y reemplazados por nuevos participantes.
Uno de los prisioneros reemplazados estaba horrorizado por el trato de los guardias y decidió comenzar una huelga de hambre en calidad de protesta. Como resultado fue confinado en una celda de aislamiento por tres horas, siendo obligado a sostener la comida que se había negado a comer. Los demás prisioneros lo veían como un alborotador. Para explotar este sentimiento, los guardias ofrecieron a los prisioneros dos opciones: los prisioneros podían ceder sus cobertores y liberar al prisionero o dejarlo en la celda de confinamiento. Todos los prisioneros escogieron la primera.
Zimbardo decidió terminar anticipadamente su experimento, cuando Christina Maslach, una estudiante graduada que había sido contratada por el staff conductor del experimento para realizar entrevistas, se quejó de las inhumanas condiciones de la “prisión”. Se ha señalado que de de las cincuenta personas ajenas al experimento que tuvieron acceso a la “prisión”, ella fue la única que cuestionó la moralidad del mismo.
HISTORIA DE UN DETENIDO EN GUANTÁNAMO

Según un informe revelado el 14 de junio de 2005, Mohammed C., ciudadano de Chad, nacido en Arabia Saudta, llevaba bajo custodia estadounidense indefinida, sin cargos ni juicio, tres años y medio, la mayoría en la base naval estadounidense de la bahía de Guantánamo, en Cuba. Se cree que tenía catorce años cuando fue detenido en octubre de 2001 en Pakistán, y acababa de cumplir los quince cuando fue entregado a las autoridades estadounidenses. Fue llevado a Afganistán antes de ser trasladado a Guantánamo en enero de 2002.
Se cree que Mohammed fue detenido en Karachi hacia octubre de 2001. Fue trasladado a una prisión en la que, al parecer, lo colgaron por las muñecas, desnudo salvo por la ropa interior. Ha declarado que lo mantuvieron en esa postura entre diez y dieciséis horas al día. Si se movía, lo golpeaban. Esto continuó durante tres semanas. Durante todo ese tiempo estuvo con los ojos vendados, excepto una vez al día, que duraba entre tres y cinco minutos, destinado para comer. Lo llevaron a Peshawar durante diez días y luego fue transferido a la custodia estadounidense a finales de noviembre de 2001. Bajo la custodia de Estados Unidos, según ha manifestado, lo vistieron con un mono azul, lo encapucharon, lo encadenaron, lo golpearon, lo amenazaron de muerte y lo metieron en un helicóptero. Fue entonces cuando, por primera vez en su vida, escuchó la palabra "nigger": término despectivo para referirse a los afroamericanos. “Nigger”: así lo llamaban repetidamente los soldados estadounidenses. Lo llevaron por vía aérea a la base estadounidense de Kandahar; fue agredido físicamente a su llegada y mantenido desnudo durante la primera semana. Ha declarado que lo golpearon, lo empaparon con agua helada y, en una ocasión, un guardia le agarró el pene y amenazó con cortárselo con unas tijeras que blandía. A principios de enero de 2002 fue trasladado a la bahía de Guantánamo. Durante el vuelo estuvo sedado, encadenado, encapuchado y amordazado. A su llegada a la base, lo golpearon, lo interrogaron, lo colgaron por las muñecas durante periodos de hasta ocho horas, le impidieron dormir, lo sometieron a luces estroboscópicas y a un frío extremo provocado por los aparatos de aire acondicionado y le dirigieron insultos racistas.
En mayo de 2004, Mohammed fue trasladado al Campo V, un bloque penitenciario recién inaugurado para unos ochenta detenidos que, al parecer, sigue el modelo de las prisiones de máxima seguridad del territorio continental estadounidense, cuyas condiciones, no está demás decirlo, ha condenado el Comité de la ONU Contra la Tortura por considerarlas excesivamente duras.
Mohammed permanece hasta las veinticuatro horas del día recluido en régimen de aislamiento en una celda de cemento de aproximadamente cuatro metros por dos. Se supone que sale de ella tres veces a la semana durante una hora, para darse una ducha y hacer ejercicio, pero lo cierto es que esto normalmente tiene lugar una vez a la semana. Las luces están encendidas las veinticuatro horas; lo cual, al tiempo, lastima los ojos. Hay grandes ventiladores que hacen un ruido constante, por lo que es imposible comunicarse de una celda a otra. Curiosas, por “inocentes”, algunas acciones recomendadas para liberar a Mohammed C. y otros como él detenidos en Guantánamo; entre ellas dirigir cartas de liberación y de buena voluntad a los siguientes destinatarios:
President George W. Bush, The White House, 1600 Pennsylvania Avenue NW, Washington, DC 20500, EE. UU. Correo electrónico: president@whitehouse.gov. Fax: +1 202 456 2461.
Donald Rumsfeld, Secretary of Defense, The Pentagon, Washington DC 20301, EE. UU. Fax: + 1 703 697 8339.
Matthew Waxman, Deputy Assistant Secretary of Defense for Detainee Affairs2500 Defense Pentagon 5E420, Washington, DC 2031, EE. UU. Fax: +1 703 697 6166.
Se cree que Mohammed fue detenido en Karachi hacia octubre de 2001. Fue trasladado a una prisión en la que, al parecer, lo colgaron por las muñecas, desnudo salvo por la ropa interior. Ha declarado que lo mantuvieron en esa postura entre diez y dieciséis horas al día. Si se movía, lo golpeaban. Esto continuó durante tres semanas. Durante todo ese tiempo estuvo con los ojos vendados, excepto una vez al día, que duraba entre tres y cinco minutos, destinado para comer. Lo llevaron a Peshawar durante diez días y luego fue transferido a la custodia estadounidense a finales de noviembre de 2001. Bajo la custodia de Estados Unidos, según ha manifestado, lo vistieron con un mono azul, lo encapucharon, lo encadenaron, lo golpearon, lo amenazaron de muerte y lo metieron en un helicóptero. Fue entonces cuando, por primera vez en su vida, escuchó la palabra "nigger": término despectivo para referirse a los afroamericanos. “Nigger”: así lo llamaban repetidamente los soldados estadounidenses. Lo llevaron por vía aérea a la base estadounidense de Kandahar; fue agredido físicamente a su llegada y mantenido desnudo durante la primera semana. Ha declarado que lo golpearon, lo empaparon con agua helada y, en una ocasión, un guardia le agarró el pene y amenazó con cortárselo con unas tijeras que blandía. A principios de enero de 2002 fue trasladado a la bahía de Guantánamo. Durante el vuelo estuvo sedado, encadenado, encapuchado y amordazado. A su llegada a la base, lo golpearon, lo interrogaron, lo colgaron por las muñecas durante periodos de hasta ocho horas, le impidieron dormir, lo sometieron a luces estroboscópicas y a un frío extremo provocado por los aparatos de aire acondicionado y le dirigieron insultos racistas.
En mayo de 2004, Mohammed fue trasladado al Campo V, un bloque penitenciario recién inaugurado para unos ochenta detenidos que, al parecer, sigue el modelo de las prisiones de máxima seguridad del territorio continental estadounidense, cuyas condiciones, no está demás decirlo, ha condenado el Comité de la ONU Contra la Tortura por considerarlas excesivamente duras.
Mohammed permanece hasta las veinticuatro horas del día recluido en régimen de aislamiento en una celda de cemento de aproximadamente cuatro metros por dos. Se supone que sale de ella tres veces a la semana durante una hora, para darse una ducha y hacer ejercicio, pero lo cierto es que esto normalmente tiene lugar una vez a la semana. Las luces están encendidas las veinticuatro horas; lo cual, al tiempo, lastima los ojos. Hay grandes ventiladores que hacen un ruido constante, por lo que es imposible comunicarse de una celda a otra. Curiosas, por “inocentes”, algunas acciones recomendadas para liberar a Mohammed C. y otros como él detenidos en Guantánamo; entre ellas dirigir cartas de liberación y de buena voluntad a los siguientes destinatarios:
President George W. Bush, The White House, 1600 Pennsylvania Avenue NW, Washington, DC 20500, EE. UU. Correo electrónico: president@whitehouse.gov. Fax: +1 202 456 2461.
Donald Rumsfeld, Secretary of Defense, The Pentagon, Washington DC 20301, EE. UU. Fax: + 1 703 697 8339.
Matthew Waxman, Deputy Assistant Secretary of Defense for Detainee Affairs2500 Defense Pentagon 5E420, Washington, DC 2031, EE. UU. Fax: +1 703 697 6166.
ESTADOS UNIDOS Y LOS EXPERIMENTOS HUMANOS DE RADIACIÓN
Durante la Guerra Fría, Con el pretexto de preparar a los Estados Unidos para un posible ataque nuclear soviético, miles de ciudadanos estadounidenses se convirtieron en las víctimas de mas de cuatro mil experimentos conducidos por la Comisión de Energía Atómica y otras agencias gubernamentales.
Millones de personas fueron expuestas a la lluvia radioactiva resultante de la detonación de más de doscientas armas nucleares atmosféricas y subterráneas, así como a cientos de liberaciones secretas de radiación al medio ambiente. Más de doscientos mil veteranos que trabajaron en el sitio de las detonaciones nucleares de Nevada durante la década de 1950 y 1960 fueron especialmente vulnerables a la lluvia radioactiva. También fueron afectados miles de residentes que vivían en pequeños poblados de Nevada, Utah, Colorado y Nuevo México.
Uno de los documentos desclasificados del Departamento de Energía de los Estados Unidos que datan de la década de 1950, describe a la población de los alrededores del sitio de pruebas atómicas de Nevada como un “segmento de bajo uso de la población”. Un documento de la Comisión de Energía Atómica, fechado el 17 de Abril de 1947, revela que los médicos estaban concientes de los riesgos a la salud humana derivados de la exposición radiactiva, pero simplemente los ignoraron. Bajo el título de “Experimentos Médicos en Humanos”, el memorando menciona: “Ningún documento que se refiera a experimentación en humanos debe ser liberado debido a que esto puede acarrear un efecto adverso en la opinión pública o resultar en procesos legales. Los documentos que cubran ese campo de trabajo deben ser clasificados como ‘secretos’.”
Algunos residentes testificaron que los oficiales del Servicio Público de Salud les dijeron que su “neurosis” sobre la lluvia radiactiva sería la única cosa que les provocaría cáncer. Algunas mujeres con enfermedad severa debida a la radiación, pérdida de cabello y quemaduras cutáneas graves, fueron diagnosticadas en los hospitales como “neuróticas”. A otras mujeres gravemente enfermas se les diagnosticó “Síndrome del Ama de casa”. El Departamento de Energía Atómica tenía la costumbre de esperar a que el viento soplara en dirección a Utah (En vez de hacerlo en dirección a Los Angeles, California o a Las Vegas, Nevada) para probar sus armas nucleares.
Sólo recientemente, con la desclasificación de documentos secretos, se han comenzado a revelar detalles acerca de los inhumanos estudios de radiación que fueron realizados durante los años de la Guerra Fría, entre 1944 y 1974. La historia comenzó a salir a la luz cuando en 1993 fueron identificados los nombres de dieciocho ciudadanos americanos que secretamente recibieron inyecciones intravenosas de cinco microgramos de plutonio, uno de los ingredientes claves en la fabricación de armas atómicas así como una de las sustancias más tóxicas conocidas. Las víctimas recibieron la administración mientras se encontraban hospitalizados en el Hospital Oak Ridge en Tennessee, la Universidad Rochester en Nueva York, la Universidad de Chicago y la Universidad de California en San Francisco. En el reporte final del Comité Asesor del ex presidente Clinton acerca de los experimentos humanos de radiación, pueden leerse pasajes como el siguiente: “Entre Abril y Diciembre de 1945, tres pacientes terminales enfermos de Cáncer, cuyos nombres clave son CHI-1, 2 y 3 recibieron inyecciones de plutonio. Al menos dos, y posiblemente los tres fueron inyectados en el Hospital Billings de la Universidad de Chicago. Las dosis administradas a los sujetos CHI-2 y CHI-3 fueron las más altas dosis administradas a cualquiera de los 18 sujetos –aproximadamente 95 microgramos. De cualquier forma, la cantidad de material inyectado estaba aún por debajo de aquella de la cual se esperaría la aparición de efectos agudos. De cualquier forma, los tres pacientes estaban gravemente enfermos y por lo menos dos de ellos murieron en los diez meses posteriores a la inyección.”
Algunos de los experimentos clasificados que el Gobierno estadounidense realizó durante la Guerra Fría incluyen la exposición de más de cien personas de Alaska a yodo radiactivo, durante la década de 1960; la administración de hierro y calcio radiactivo en las raciones de comida de cuarenta y nueve adolescentes con retraso mental, hospitalizados en instituciones gubernamentales, desde 1946 a 1954, informándoles a los padres que sus hijos recibirían una dieta especial “fortalecida”; la exposición de aproximadamente ochocientas mujeres embarazadas a fines de la década de 1940 a hierro radiactivo, con el objetivo de determinar la rapidez con la que la sustancia cruzaba la barrera placentaria, así como los efectos de la radiación en el feto, siempre diciéndoles a las mujeres que lo que se les estaba administrando eran suplementos vitamínicos; la inyección intravenosa de yodo radiactivo en siete recién nacidos, de los cuales seis eran afroamericanos; la exposición de los testículos de más de cien prisioneros a dosis de radiación causantes de cáncer; la exposición de mas de doscientos pacientes con cáncer a altos niveles de radiación derivados del cesio y el cobalto; la administración de material radiactivo a pacientes psiquiátricos de San Francisco y prisioneros de la prisión de San Quentin; la administración masiva de radiación en pacientes con cáncer hospitalizados en el Hospital General de Cincinnati, Baylor Collage de Houston, Memorial Sloan-Kettering en Nueva York y el Hospital Naval Militar en Bethesda, durante las décadas de 1950 y 1960; la exposición de ventinueve pacientes, algunos con artritis reumatoide, a la total irradiación del cuerpo (Con dosis de cien a trescientos rads) para obtener información diversa de uso militar, con el “auspicio” de la Universidad del Hospital de California en San Francisco.
En 1995 el Departamento de Energía estadounidense admitió que la Comisión de Energía Atómica condujo más de cuatrocientos treinta experimentos de radiación desde 1944 a 1974.
También, a inicios de la Guerra Fría, investigadores de los Estados Unidos, Reino Unido y Australia intentaron determinar la cantidad de lluvia radiactiva necesaria para hacer al planeta inhabitable. Ellos consideraron que las pruebas nucleares atmosféricas habían proporcionado la oportunidad de investigar al respecto. Dichas pruebas habían dispersado contaminación radiactiva a través del planeta entero; el examen de restos humanos podría revelar que tan fácilmente se había absorbido esta contaminación y, en consecuencia, qué tanto daño había causado. De particular interés resultaba la presencia de estroncio-90 en los huesos. El objetivo primario de la investigación fueron niños, ya que se pensaba que ellos habían tenido una mayor oportunidad de absorber los nuevos contaminantes. Como resultado de esta conclusión, los investigadores iniciaron un programa para recolectar restos humanos alrededor del mundo, con un particular énfasis en restos de infantes. Los huesos fueron cremados y las cenizas analizadas en busca de radioisótopos. Este proyecto se mantuvo en secreto, principalmente porque habría resultado un desastre en la opinión pública; como resultado, los padres no fueron informados de lo que se estaba haciendo con los restos de sus familiares. Estas actividades se conocieron en su conjunto como Proyecto “Sunshine”.
En Enero de 1994, el ex presidente Clinton le encomendó a un Comité Asesor la tarea de investigar las acusaciones alrededor de los experimentos de radiación. En su reporte final, cuyo texto íntegro puede consultarse en http://www.eh.doe.gov/ohre/roadmap/achre/report.html, presentado el 3 de Octubre de 1995, el Comité concluyó que a inicios de la década de 1960 era común que los médicos condujeran experimentos e investigaciones sin solicitar el consentimiento de los pacientes.
Millones de personas fueron expuestas a la lluvia radioactiva resultante de la detonación de más de doscientas armas nucleares atmosféricas y subterráneas, así como a cientos de liberaciones secretas de radiación al medio ambiente. Más de doscientos mil veteranos que trabajaron en el sitio de las detonaciones nucleares de Nevada durante la década de 1950 y 1960 fueron especialmente vulnerables a la lluvia radioactiva. También fueron afectados miles de residentes que vivían en pequeños poblados de Nevada, Utah, Colorado y Nuevo México.
Uno de los documentos desclasificados del Departamento de Energía de los Estados Unidos que datan de la década de 1950, describe a la población de los alrededores del sitio de pruebas atómicas de Nevada como un “segmento de bajo uso de la población”. Un documento de la Comisión de Energía Atómica, fechado el 17 de Abril de 1947, revela que los médicos estaban concientes de los riesgos a la salud humana derivados de la exposición radiactiva, pero simplemente los ignoraron. Bajo el título de “Experimentos Médicos en Humanos”, el memorando menciona: “Ningún documento que se refiera a experimentación en humanos debe ser liberado debido a que esto puede acarrear un efecto adverso en la opinión pública o resultar en procesos legales. Los documentos que cubran ese campo de trabajo deben ser clasificados como ‘secretos’.”
Algunos residentes testificaron que los oficiales del Servicio Público de Salud les dijeron que su “neurosis” sobre la lluvia radiactiva sería la única cosa que les provocaría cáncer. Algunas mujeres con enfermedad severa debida a la radiación, pérdida de cabello y quemaduras cutáneas graves, fueron diagnosticadas en los hospitales como “neuróticas”. A otras mujeres gravemente enfermas se les diagnosticó “Síndrome del Ama de casa”. El Departamento de Energía Atómica tenía la costumbre de esperar a que el viento soplara en dirección a Utah (En vez de hacerlo en dirección a Los Angeles, California o a Las Vegas, Nevada) para probar sus armas nucleares.
Sólo recientemente, con la desclasificación de documentos secretos, se han comenzado a revelar detalles acerca de los inhumanos estudios de radiación que fueron realizados durante los años de la Guerra Fría, entre 1944 y 1974. La historia comenzó a salir a la luz cuando en 1993 fueron identificados los nombres de dieciocho ciudadanos americanos que secretamente recibieron inyecciones intravenosas de cinco microgramos de plutonio, uno de los ingredientes claves en la fabricación de armas atómicas así como una de las sustancias más tóxicas conocidas. Las víctimas recibieron la administración mientras se encontraban hospitalizados en el Hospital Oak Ridge en Tennessee, la Universidad Rochester en Nueva York, la Universidad de Chicago y la Universidad de California en San Francisco. En el reporte final del Comité Asesor del ex presidente Clinton acerca de los experimentos humanos de radiación, pueden leerse pasajes como el siguiente: “Entre Abril y Diciembre de 1945, tres pacientes terminales enfermos de Cáncer, cuyos nombres clave son CHI-1, 2 y 3 recibieron inyecciones de plutonio. Al menos dos, y posiblemente los tres fueron inyectados en el Hospital Billings de la Universidad de Chicago. Las dosis administradas a los sujetos CHI-2 y CHI-3 fueron las más altas dosis administradas a cualquiera de los 18 sujetos –aproximadamente 95 microgramos. De cualquier forma, la cantidad de material inyectado estaba aún por debajo de aquella de la cual se esperaría la aparición de efectos agudos. De cualquier forma, los tres pacientes estaban gravemente enfermos y por lo menos dos de ellos murieron en los diez meses posteriores a la inyección.”
Algunos de los experimentos clasificados que el Gobierno estadounidense realizó durante la Guerra Fría incluyen la exposición de más de cien personas de Alaska a yodo radiactivo, durante la década de 1960; la administración de hierro y calcio radiactivo en las raciones de comida de cuarenta y nueve adolescentes con retraso mental, hospitalizados en instituciones gubernamentales, desde 1946 a 1954, informándoles a los padres que sus hijos recibirían una dieta especial “fortalecida”; la exposición de aproximadamente ochocientas mujeres embarazadas a fines de la década de 1940 a hierro radiactivo, con el objetivo de determinar la rapidez con la que la sustancia cruzaba la barrera placentaria, así como los efectos de la radiación en el feto, siempre diciéndoles a las mujeres que lo que se les estaba administrando eran suplementos vitamínicos; la inyección intravenosa de yodo radiactivo en siete recién nacidos, de los cuales seis eran afroamericanos; la exposición de los testículos de más de cien prisioneros a dosis de radiación causantes de cáncer; la exposición de mas de doscientos pacientes con cáncer a altos niveles de radiación derivados del cesio y el cobalto; la administración de material radiactivo a pacientes psiquiátricos de San Francisco y prisioneros de la prisión de San Quentin; la administración masiva de radiación en pacientes con cáncer hospitalizados en el Hospital General de Cincinnati, Baylor Collage de Houston, Memorial Sloan-Kettering en Nueva York y el Hospital Naval Militar en Bethesda, durante las décadas de 1950 y 1960; la exposición de ventinueve pacientes, algunos con artritis reumatoide, a la total irradiación del cuerpo (Con dosis de cien a trescientos rads) para obtener información diversa de uso militar, con el “auspicio” de la Universidad del Hospital de California en San Francisco.
En 1995 el Departamento de Energía estadounidense admitió que la Comisión de Energía Atómica condujo más de cuatrocientos treinta experimentos de radiación desde 1944 a 1974.
También, a inicios de la Guerra Fría, investigadores de los Estados Unidos, Reino Unido y Australia intentaron determinar la cantidad de lluvia radiactiva necesaria para hacer al planeta inhabitable. Ellos consideraron que las pruebas nucleares atmosféricas habían proporcionado la oportunidad de investigar al respecto. Dichas pruebas habían dispersado contaminación radiactiva a través del planeta entero; el examen de restos humanos podría revelar que tan fácilmente se había absorbido esta contaminación y, en consecuencia, qué tanto daño había causado. De particular interés resultaba la presencia de estroncio-90 en los huesos. El objetivo primario de la investigación fueron niños, ya que se pensaba que ellos habían tenido una mayor oportunidad de absorber los nuevos contaminantes. Como resultado de esta conclusión, los investigadores iniciaron un programa para recolectar restos humanos alrededor del mundo, con un particular énfasis en restos de infantes. Los huesos fueron cremados y las cenizas analizadas en busca de radioisótopos. Este proyecto se mantuvo en secreto, principalmente porque habría resultado un desastre en la opinión pública; como resultado, los padres no fueron informados de lo que se estaba haciendo con los restos de sus familiares. Estas actividades se conocieron en su conjunto como Proyecto “Sunshine”.
En Enero de 1994, el ex presidente Clinton le encomendó a un Comité Asesor la tarea de investigar las acusaciones alrededor de los experimentos de radiación. En su reporte final, cuyo texto íntegro puede consultarse en http://www.eh.doe.gov/ohre/roadmap/achre/report.html, presentado el 3 de Octubre de 1995, el Comité concluyó que a inicios de la década de 1960 era común que los médicos condujeran experimentos e investigaciones sin solicitar el consentimiento de los pacientes.
EL EXPERIMENTO TUSKEGEE

El 16 de mayo de 1997 el entonces presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, pedía disculpas a los ocho sobrevivientes del Experimento Tuskegee: “El gobierno de los Estados Unidos hizo algo incorrecto –profunda y moralmente incorrecto. Fue una atrocidad hacia nuestro compromiso con la integridad y la igualdad para todos nuestros ciudadanos… claramente racista.” El Estudio de la Sífilis de Tuskegee (1932-1972), también conocido como el estudio de la Sífilis del Servicio de Salud Pública, fue un estudio clínico conducido alrededor de Tuskegee, Alabama, en donde trescientos noventa y nueve afroamericanos (de ahí lo de “claramente racista”), más doscientas personas de un grupo control sin sífilis, pobres y casi analfabetos, participaron en un estudio dirigido a la descripción de la historia natural de la sífilis. Estudio que fue conducido sin el debido respeto a los sujetos de experimentación, quienes no dieron su consentimiento y no fueron informados de su diagnóstico. Se les dijo que tenían “mala sangre” y que se les invitaba a recibir tratamiento gratuito en una clínica. También se les ofreció una comida caliente por día y cincuenta dólares en caso de muerte para solventar los gastos de su funeral.
Ya en 1947 la penicilina se había convertido en el tratamiento estándar para la sífilis. Antes de su descubrimiento, la sífilis frecuentemente conducía al desarrollo de una enfermedad multisistémica, crónica, dolorosa y fatal. En lugar de tratar a los sujetos sifilíticos con penicilina y cancelar el estudio, los científicos de Tuskegee se negaron a usar penicilina o a proporcionar información sobre la misma, con el objetivo de continuar el estudio acerca de cómo la enfermedad progresa y mata al paciente. Los participantes también fueron persuadidos de entrar a otros programas de tratamiento que estaban disponibles para otras personas en el área. El estudio continúo hasta 1972, cuando una filtración a la prensa, y no, como debería de suponerse, alguna consideración ética o moral, condujo a su cancelación.
El estudio Tuskegee es frecuentemente citado como uno de los más grandes incumplimientos de ética y confianza entre el médico y sus pacientes. Además de que condujo a la elaboración del reporte Belmont y al establecimiento del Consejo Nacional para la Investigación Humana y los consejos Institucionales de Revisión de Protocolos de Investigación.
El grupo de estudio fue formado como parte de la sección para enfermedades venéreas del servicio de salud publica de los Estados Unidos (PHS). El inicio del estudio Tuskegee se le atribuye comúnmente a Taliaferro Clark . Su propósito inicial era seguir el proceso natural de la sífilis sin tratamiento alguno, en un grupo de hombres afroamericanos, por 6 a 8 meses, para después continuar el seguimiento en una fase bajo tratamiento. Mas tarde, Clark accedió a la implementación de prácticas engañosas sugeridas por otros miembros del estudio. Clark se retiro del estudio un año después de haber comenzado.
En 1932 Raymond H. Vonderlehr era el director del experimento de Tuskegee. Personalmente realizó varios de los primeros exámenes físicos y procedimientos médicos. Vonderlehr desarrolló las políticas que moldearon la siguiente fase del proyecto. Fue él quien decidió obtener el “consentimiento” de los sujetos para la realización de punciones lumbares, en busca de signos de neurosífilis, promocionando las pruebas diagnósticas como un “tratamiento gratuito especial”. Vonderlehr se retiro como director de la Sección de Enfermedades Venéreas en 1943.
John R. Heller fue asistente de Vonderlehr y lo sustituyó como Director de la Sección de Enfermedades Venéreas del PHS. La dirección del experimento por Heller coincidió con la introducción de la penicilina en otras clínicas de la PHS como tratamiento de rutina para la sífilis, así como con la formulación del Código de Nuremberg, con el cual se buscaba proteger los derechos de los sujetos de investigación. El estudio fue expuesto a la opinión pública en 1972; Heller defendió los principios éticos del experimento hasta el final.
Para el final del estudio, sólo setenta y cuatro de los sujetos de experimentación continuaban con vida. Veintiocho de los hombres habían muerto directamente a causa de la sífilis; cien murieron por complicaciones derivadas de ella; cuarenta esposas de los sujetos de experimentación fueron infectadas; diecinueve niños nacieron aquejados de sífilis congénita.
Ya en 1947 la penicilina se había convertido en el tratamiento estándar para la sífilis. Antes de su descubrimiento, la sífilis frecuentemente conducía al desarrollo de una enfermedad multisistémica, crónica, dolorosa y fatal. En lugar de tratar a los sujetos sifilíticos con penicilina y cancelar el estudio, los científicos de Tuskegee se negaron a usar penicilina o a proporcionar información sobre la misma, con el objetivo de continuar el estudio acerca de cómo la enfermedad progresa y mata al paciente. Los participantes también fueron persuadidos de entrar a otros programas de tratamiento que estaban disponibles para otras personas en el área. El estudio continúo hasta 1972, cuando una filtración a la prensa, y no, como debería de suponerse, alguna consideración ética o moral, condujo a su cancelación.
El estudio Tuskegee es frecuentemente citado como uno de los más grandes incumplimientos de ética y confianza entre el médico y sus pacientes. Además de que condujo a la elaboración del reporte Belmont y al establecimiento del Consejo Nacional para la Investigación Humana y los consejos Institucionales de Revisión de Protocolos de Investigación.
El grupo de estudio fue formado como parte de la sección para enfermedades venéreas del servicio de salud publica de los Estados Unidos (PHS). El inicio del estudio Tuskegee se le atribuye comúnmente a Taliaferro Clark . Su propósito inicial era seguir el proceso natural de la sífilis sin tratamiento alguno, en un grupo de hombres afroamericanos, por 6 a 8 meses, para después continuar el seguimiento en una fase bajo tratamiento. Mas tarde, Clark accedió a la implementación de prácticas engañosas sugeridas por otros miembros del estudio. Clark se retiro del estudio un año después de haber comenzado.
En 1932 Raymond H. Vonderlehr era el director del experimento de Tuskegee. Personalmente realizó varios de los primeros exámenes físicos y procedimientos médicos. Vonderlehr desarrolló las políticas que moldearon la siguiente fase del proyecto. Fue él quien decidió obtener el “consentimiento” de los sujetos para la realización de punciones lumbares, en busca de signos de neurosífilis, promocionando las pruebas diagnósticas como un “tratamiento gratuito especial”. Vonderlehr se retiro como director de la Sección de Enfermedades Venéreas en 1943.
John R. Heller fue asistente de Vonderlehr y lo sustituyó como Director de la Sección de Enfermedades Venéreas del PHS. La dirección del experimento por Heller coincidió con la introducción de la penicilina en otras clínicas de la PHS como tratamiento de rutina para la sífilis, así como con la formulación del Código de Nuremberg, con el cual se buscaba proteger los derechos de los sujetos de investigación. El estudio fue expuesto a la opinión pública en 1972; Heller defendió los principios éticos del experimento hasta el final.
Para el final del estudio, sólo setenta y cuatro de los sujetos de experimentación continuaban con vida. Veintiocho de los hombres habían muerto directamente a causa de la sífilis; cien murieron por complicaciones derivadas de ella; cuarenta esposas de los sujetos de experimentación fueron infectadas; diecinueve niños nacieron aquejados de sífilis congénita.
UN SIONISTA
Posted on 2:17 p.m. by Musa Ammar Majad and filed under Estados Unidos, Israel | 0 Comments »MIND CONTROL

A pesar de que mucha de la documentación relacionada con el proyecto MKULTRA fue destruida por la CIA en 1972, bajo las ordenes de su entonces director, Richard Helms, algunos registros relacionados con el programa han salido a la luz pública y el trabajo de historiadores, periodistas y varios comités del congreso estadounidense han liberado la suficiente información para considerar al MKULTRA como uno de los más infames ejemplos de abuso que la Agencia Central de Inteligencia haya ejercido sobre su propia población.
Los más notorios experimentos del proyecto MKULTRA fueron los estudios pioneros de la CIA acerca de la droga que una década mas tarde sería masivamente consumida por la generación hippie: la dietilamida del ácido lisérgico, mejor conocida como LSD. La CIA estaba intrigada por la droga y abrigaba las esperanzas de que el ácido o una droga similar pudiera ser usada para desorientar y manipular a líderes extranjeros y personas en general. También se consideró que el LSD tenía un gran potencial en inducir declaraciones de prisioneros durante los interrogatorios que la Agencia llevaba a cabo rutinariamente. La droga fue administrada a empleados de la CIA, médicos, otros agentes del gobierno, prostitutas, enfermos mentales y miembros del público en general, con el objeto de estudiar sus reacciones, usualmente sin el conocimiento de los sujetos de experimentación. En un minucioso libro acerca del MKULTRA y proyectos similares, La Búsqueda del “Candidato de Manchuria”, John Marks reporta que la mayoría de los investigadores del proyecto probaron el ácido. De hecho, la fase temprana de los experimentos puede ser considerada, sin lugar a dudas, como la primera experiencia psicodélica con LSD que se haya realizado en territorio estadounidense, la cual fue experimentada por nada menos que un Agente de la CIA.
Sydney Gottlieb, el científico que condujo el proyecto MKULTRA, era conocido por torturar a sus víctimas al encerrarlas en cámaras de de privación sensorial mientras estos se encontraban bajo los efectos del LSD o por grabar terapias de pacientes psiquiátricos en las cuales el sujeto escuchaba la grabación de una declaración autodegradante una y otra vez a través de unos audífonos. El mismo Gottlieb tomó LSD en varias ocasiones, encerrado en su oficina, mientras escribía copiosas notas de la experiencia. Se cree que los experimentos involucraron a cientos de personas y se realizaron en una amplia variedad de locaciones, entre las cuales pueden citarse universidades, prisiones, instituciones de salud mental y centros de rehabilitación para drogadictos. La CIA estaba interesada en conseguir las armas y técnicas que le dieran a los Estados Unidos la delantera en la carrera mundial por el control mental. En aras de ese objetivo, la Agencia empleó millones de dólares en el financiamiento de estudios relacionados con técnicas para influenciar y manipular la mente. Uno de los documentos desclasificados del MKULTRA, fechado en 1955, da una muestra del tamaño y el rango del esfuerzo; el memorando se refiere al estudio de una amplia variedad de sustancias capaces de alterar las funciones mentales, lo cual lograría: promover un pensamiento ilógico e impulsividad en el sujeto hasta el punto de desacreditarlo en público; incrementar la eficiencia de la mente y de la percepción; prevenir o contrarrestar los efectos intoxicantes del alcohol; promover el efecto intoxicante del alcohol; producir los signos y síntomas de enfermedades reconocibles en una forma reversible; facilitar la inducción de la hipnosis y aumentar su potencial efectividad para diversos fines; aumentar la capacidad de los individuos para soportar la privación, tortura y coacción durante los interrogatorios y los llamados “lavados cerebrales”; producir amnesia en eventos que antecedan a la ingestión o que ocurran durante ella; producir shock y confusión por extensos periodos de tiempo; producir inhabilitación física temporal o permanente, como parálisis de miembros inferiores y anemia aguda; producir euforia “pura” sin descenso anímico subsecuente; alterar la estructura de la personalidad de tal forma que la tendencia del sujeto a volverse dependiente de otra persona se vea incrementada; causar confusión mental de tal naturaleza que al sujeto le resulte difícil sostener una mentira durante un interrogatorio; disminuir la ambición y el rendimiento laboral general en sujetos a quienes se les haya suministrado en cantidades indetectables; promover la debilidad y la distorsión del campo visual o de las facultades auditivas, preferentemente sin efectos permanentes. Pocos de los objetivos del Proyecto MKULTRA fueron realizados, pero la sola realización de estos experimentos le acarreó a la CIA una oleada de críticas. Los experimentos MKULTRA duraron 11 años. La CIA condujo una larga serie de programas similares durante los años de la Guerra Fría. En 1960 se autorizó el uso del LSD con fines de experimentación en ciudadanos europeos y asiáticos. El nombre clave del proyecto de pruebas en ciudadanos europeos fue THIRD CHANCE. Por su parte, las pruebas en asiáticos se conocieron en su conjunto con el nombre clave de DERBY HAT. En 1965, la CIA, en colaboración con el departamento de Defensa de los Estados Unidos, comenzaría el proyecto MKSEARCH: programa que buscaba desarrollar la capacidad de manipular el comportamiento humano a través del uso de drogas. En este proyecto en particular, se buscaba la síntesis de una “droga de la verdad” que pudiera ser empleada en el interrogatorio de posibles espías soviéticos. En 1966 se iniciaron las operaciones del proyecto MKOFTEN: programa que buscaba probar los efectos toxicológicos de ciertas drogas en humanos y animales. Un año mas tarde, la CIA y el departamento de defensa implementaron el proyecto MKNAOMI: programa sucesor del tristemente célebre MKULTRA y diseñado para mantener, almacenar y probar los efectos de diversas armas químicas y biológicas. Las siglas iniciales de estos programas (MK) eran el nombre clave secreto con el que la CIA designaba aquellos proyectos relacionados con el control de la mente humana (MK se refiere a las palabras inglesas “mind control”).
Los más notorios experimentos del proyecto MKULTRA fueron los estudios pioneros de la CIA acerca de la droga que una década mas tarde sería masivamente consumida por la generación hippie: la dietilamida del ácido lisérgico, mejor conocida como LSD. La CIA estaba intrigada por la droga y abrigaba las esperanzas de que el ácido o una droga similar pudiera ser usada para desorientar y manipular a líderes extranjeros y personas en general. También se consideró que el LSD tenía un gran potencial en inducir declaraciones de prisioneros durante los interrogatorios que la Agencia llevaba a cabo rutinariamente. La droga fue administrada a empleados de la CIA, médicos, otros agentes del gobierno, prostitutas, enfermos mentales y miembros del público en general, con el objeto de estudiar sus reacciones, usualmente sin el conocimiento de los sujetos de experimentación. En un minucioso libro acerca del MKULTRA y proyectos similares, La Búsqueda del “Candidato de Manchuria”, John Marks reporta que la mayoría de los investigadores del proyecto probaron el ácido. De hecho, la fase temprana de los experimentos puede ser considerada, sin lugar a dudas, como la primera experiencia psicodélica con LSD que se haya realizado en territorio estadounidense, la cual fue experimentada por nada menos que un Agente de la CIA.
Sydney Gottlieb, el científico que condujo el proyecto MKULTRA, era conocido por torturar a sus víctimas al encerrarlas en cámaras de de privación sensorial mientras estos se encontraban bajo los efectos del LSD o por grabar terapias de pacientes psiquiátricos en las cuales el sujeto escuchaba la grabación de una declaración autodegradante una y otra vez a través de unos audífonos. El mismo Gottlieb tomó LSD en varias ocasiones, encerrado en su oficina, mientras escribía copiosas notas de la experiencia. Se cree que los experimentos involucraron a cientos de personas y se realizaron en una amplia variedad de locaciones, entre las cuales pueden citarse universidades, prisiones, instituciones de salud mental y centros de rehabilitación para drogadictos. La CIA estaba interesada en conseguir las armas y técnicas que le dieran a los Estados Unidos la delantera en la carrera mundial por el control mental. En aras de ese objetivo, la Agencia empleó millones de dólares en el financiamiento de estudios relacionados con técnicas para influenciar y manipular la mente. Uno de los documentos desclasificados del MKULTRA, fechado en 1955, da una muestra del tamaño y el rango del esfuerzo; el memorando se refiere al estudio de una amplia variedad de sustancias capaces de alterar las funciones mentales, lo cual lograría: promover un pensamiento ilógico e impulsividad en el sujeto hasta el punto de desacreditarlo en público; incrementar la eficiencia de la mente y de la percepción; prevenir o contrarrestar los efectos intoxicantes del alcohol; promover el efecto intoxicante del alcohol; producir los signos y síntomas de enfermedades reconocibles en una forma reversible; facilitar la inducción de la hipnosis y aumentar su potencial efectividad para diversos fines; aumentar la capacidad de los individuos para soportar la privación, tortura y coacción durante los interrogatorios y los llamados “lavados cerebrales”; producir amnesia en eventos que antecedan a la ingestión o que ocurran durante ella; producir shock y confusión por extensos periodos de tiempo; producir inhabilitación física temporal o permanente, como parálisis de miembros inferiores y anemia aguda; producir euforia “pura” sin descenso anímico subsecuente; alterar la estructura de la personalidad de tal forma que la tendencia del sujeto a volverse dependiente de otra persona se vea incrementada; causar confusión mental de tal naturaleza que al sujeto le resulte difícil sostener una mentira durante un interrogatorio; disminuir la ambición y el rendimiento laboral general en sujetos a quienes se les haya suministrado en cantidades indetectables; promover la debilidad y la distorsión del campo visual o de las facultades auditivas, preferentemente sin efectos permanentes. Pocos de los objetivos del Proyecto MKULTRA fueron realizados, pero la sola realización de estos experimentos le acarreó a la CIA una oleada de críticas. Los experimentos MKULTRA duraron 11 años. La CIA condujo una larga serie de programas similares durante los años de la Guerra Fría. En 1960 se autorizó el uso del LSD con fines de experimentación en ciudadanos europeos y asiáticos. El nombre clave del proyecto de pruebas en ciudadanos europeos fue THIRD CHANCE. Por su parte, las pruebas en asiáticos se conocieron en su conjunto con el nombre clave de DERBY HAT. En 1965, la CIA, en colaboración con el departamento de Defensa de los Estados Unidos, comenzaría el proyecto MKSEARCH: programa que buscaba desarrollar la capacidad de manipular el comportamiento humano a través del uso de drogas. En este proyecto en particular, se buscaba la síntesis de una “droga de la verdad” que pudiera ser empleada en el interrogatorio de posibles espías soviéticos. En 1966 se iniciaron las operaciones del proyecto MKOFTEN: programa que buscaba probar los efectos toxicológicos de ciertas drogas en humanos y animales. Un año mas tarde, la CIA y el departamento de defensa implementaron el proyecto MKNAOMI: programa sucesor del tristemente célebre MKULTRA y diseñado para mantener, almacenar y probar los efectos de diversas armas químicas y biológicas. Las siglas iniciales de estos programas (MK) eran el nombre clave secreto con el que la CIA designaba aquellos proyectos relacionados con el control de la mente humana (MK se refiere a las palabras inglesas “mind control”).
GUANTÁNAMO

Ubicada en la Bahía de Guantánamo, en Cuba, se encuentra asentada desde hace más de un siglo, una Base Militar de la Marina de los Estados Unidos, país éste que ocupó ilegalmente un área de 116 kilómetros cuadrados en 1898, en el contexto de la guerra cubano-española. Para 1903, Cuba se vio obligada a ceder permanentemente ese territorio a los Estados Unidos, por medio de la firma de un vergonzoso tratado que le garantizaba a los Estados Unidos la “completa jurisdicción y control del área” con el objetivo de extraer carbón y asentar estaciones navales. Desde 2002, La Base Naval de Guantánamo es también la sede del “Campo de Detención de la Bahía de Guantánamo”, que funciona como una prisión militar y un centro de interrogatorios. En la prisión se encuentran recluidos unos 495 sujetos acusados por el gobierno de los Estados Unidos de tener lazos con la organización terrorista Al-Qaeda, así como con otras organizaciones extremistas islámicas. Los prisioneros fueron capturados en Afganistán y en otros lugares del Oriente Medio.
Los prisioneros de Guantánamo se encuentran confinados en celdas aisladas, excepcionalmente pequeñas, mal iluminadas y en las que existen temperaturas extremas. No saben de qué se les acusa. Se les condena sin un juicio de por medio y no tienen derecho a ser representados legalmente por un abogado. Se les niega la oportunidad de hablar, recibir visitas o contactarse con familiares. Se les prohíbe hablar con el resto de sus compañeros detenidos o tener un mínimo de movilidad. Se les impide ver el cielo o el sol en un lugar abierto. Se les prohíbe leer.
De acuerdo con diversos testimonios de exprisioneros de Guantánamo, los detenidos han sufrido humillaciones y torturas psicológicas que violentan sus valores culturales y religiosos. “Los oficiales orinan sobre ellos, les muestran fotografías pornográficas, lesencierran en cámaras con música estruendosa, los privan durante días de todos los sentidos (vendas en los ojos, tapones en los oídos, cintas adhesivas en la boca) y les aplican ‘sospechosas inyecciones’”, declararon en el año 2006 Nizas Sassi y Mourad Benchellali, dos ciudadanos franceses que estuvieron prisioneros en Guantánamo.
Sassi y Benchellali creen que fueron víctimas de “experimentos” por parte del personal médico en Guantánamo. Benchellali también afirmó que dentro de la prisión existen unidades reservadas “para los que se vuelven locos”, en las que laboran “un número impresionante de psiquiatras”.
El 7 de Julio de 2005, la revista The New England Journal publicó el informe Uso de información médica y psiquiátrica de los detenidos para propósitos de interrogación. El informe sostiene que “desde 2002, psiquiatras y psicólogos (contratados por el Pentágono) han empleado estrategias de estrés extremo y técnicas de recompensa por comportamiento con el propósito de extraer de los detenidos información de inteligencia valiosa para los interrogatorios”.
A fines del 2004, el New York Times publicó un informe del Comité Internacional de la Cruz Roja dirigido al gobierno de los Estados Unidos. Dicho informe sostiene que los expertos en tortura del Pentágono disponen de la asesoría de un grupo de psicólogos y psiquiatras llamado Equipo de Consulta de la Ciencia del Comportamiento, el cual también es conocido como Biscuit.
En Septiembre de 2005, los abogados Paul Weiss, Julia Tarver y Jennifer Ching denunciaron diversos abusos contra los prisioneros a través de los “tratamientos médicos” y afirmaron que los detenidos que han realizado huelgas de hambre son forzados a alimentarse a través de sondas o tubos de plástico. “Yusuf Al-Shehri, quien fue detenido hace cuatro años cuando tenía 16 años de edad, es regularmente inmovilizado en una silla especial. Le atan las piernas, brazos y torso para alimentarlo con tubos del doble de tamaño que los usualmente utilizados en hospitales. Ello le ha ocasionado náuseas, convulsiones y diarrea”. Este tipo de informes provocaron que 250 profesionales de la salud publicaran una carta abierta en la revista médica británica The Lancet. En ella piden a las autoridades estadounidenses terminar con la alimentación forzada a los prisioneros a través de tubos.
El acceso a la prisión de Guantánamo es limitado. Sólo se permiten unas cuantas visitas de medios internacionales al año; los periodistas que finalmente logran acceder al complejo tienen estrictamente prohibido tomar fotografías del lugar. Es posible que tengan que pasar décadas para que la verdadera dimensión de las violaciones a los derechos humanos que ahí se cometen salga finalmente a la luz pública. Guantánamo permite entender que el capítulo de la experimentación ilícita en seres humanos aún no es un caso cerrado.
Las detenciones empezaron en la bahía de Guantánamo el 11 de enero de 2002. En esta base han estado detenidas más de setecientas cincuenta personas, de las que unas quinientas veinte, de unas treinta y cinco nacionalidades, permanecen todavía allí. Ninguno de los detenidos de Guantánamo ha conseguido que un tribunal revise la legalidad de su detención, un año después de que la Corte Suprema de Estados Unidos resolviera que los tribunales estadounidenses tienen jurisdicción para examinar los recursos presentados ante ellos. Amnistía Internacional cree que los que se encuentran actualmente recluidos en Guantánamo están detenidos de forma arbitraria e ilegal. Al menos cuatro, y posiblemente hasta nueve, de los detenidos que se encuentran actualmente en Guantánamo eran menores de 18 años cuando fueron apresados. Otros cinco detenidos que, según los informes, eran menores de 18 años en el momento de su detención han sido puestos en libertad. Alguno no tenía más que 13 años cuando lo detuvieron.
Los prisioneros de Guantánamo se encuentran confinados en celdas aisladas, excepcionalmente pequeñas, mal iluminadas y en las que existen temperaturas extremas. No saben de qué se les acusa. Se les condena sin un juicio de por medio y no tienen derecho a ser representados legalmente por un abogado. Se les niega la oportunidad de hablar, recibir visitas o contactarse con familiares. Se les prohíbe hablar con el resto de sus compañeros detenidos o tener un mínimo de movilidad. Se les impide ver el cielo o el sol en un lugar abierto. Se les prohíbe leer.
De acuerdo con diversos testimonios de exprisioneros de Guantánamo, los detenidos han sufrido humillaciones y torturas psicológicas que violentan sus valores culturales y religiosos. “Los oficiales orinan sobre ellos, les muestran fotografías pornográficas, lesencierran en cámaras con música estruendosa, los privan durante días de todos los sentidos (vendas en los ojos, tapones en los oídos, cintas adhesivas en la boca) y les aplican ‘sospechosas inyecciones’”, declararon en el año 2006 Nizas Sassi y Mourad Benchellali, dos ciudadanos franceses que estuvieron prisioneros en Guantánamo.
Sassi y Benchellali creen que fueron víctimas de “experimentos” por parte del personal médico en Guantánamo. Benchellali también afirmó que dentro de la prisión existen unidades reservadas “para los que se vuelven locos”, en las que laboran “un número impresionante de psiquiatras”.
El 7 de Julio de 2005, la revista The New England Journal publicó el informe Uso de información médica y psiquiátrica de los detenidos para propósitos de interrogación. El informe sostiene que “desde 2002, psiquiatras y psicólogos (contratados por el Pentágono) han empleado estrategias de estrés extremo y técnicas de recompensa por comportamiento con el propósito de extraer de los detenidos información de inteligencia valiosa para los interrogatorios”.
A fines del 2004, el New York Times publicó un informe del Comité Internacional de la Cruz Roja dirigido al gobierno de los Estados Unidos. Dicho informe sostiene que los expertos en tortura del Pentágono disponen de la asesoría de un grupo de psicólogos y psiquiatras llamado Equipo de Consulta de la Ciencia del Comportamiento, el cual también es conocido como Biscuit.
En Septiembre de 2005, los abogados Paul Weiss, Julia Tarver y Jennifer Ching denunciaron diversos abusos contra los prisioneros a través de los “tratamientos médicos” y afirmaron que los detenidos que han realizado huelgas de hambre son forzados a alimentarse a través de sondas o tubos de plástico. “Yusuf Al-Shehri, quien fue detenido hace cuatro años cuando tenía 16 años de edad, es regularmente inmovilizado en una silla especial. Le atan las piernas, brazos y torso para alimentarlo con tubos del doble de tamaño que los usualmente utilizados en hospitales. Ello le ha ocasionado náuseas, convulsiones y diarrea”. Este tipo de informes provocaron que 250 profesionales de la salud publicaran una carta abierta en la revista médica británica The Lancet. En ella piden a las autoridades estadounidenses terminar con la alimentación forzada a los prisioneros a través de tubos.
El acceso a la prisión de Guantánamo es limitado. Sólo se permiten unas cuantas visitas de medios internacionales al año; los periodistas que finalmente logran acceder al complejo tienen estrictamente prohibido tomar fotografías del lugar. Es posible que tengan que pasar décadas para que la verdadera dimensión de las violaciones a los derechos humanos que ahí se cometen salga finalmente a la luz pública. Guantánamo permite entender que el capítulo de la experimentación ilícita en seres humanos aún no es un caso cerrado.
Las detenciones empezaron en la bahía de Guantánamo el 11 de enero de 2002. En esta base han estado detenidas más de setecientas cincuenta personas, de las que unas quinientas veinte, de unas treinta y cinco nacionalidades, permanecen todavía allí. Ninguno de los detenidos de Guantánamo ha conseguido que un tribunal revise la legalidad de su detención, un año después de que la Corte Suprema de Estados Unidos resolviera que los tribunales estadounidenses tienen jurisdicción para examinar los recursos presentados ante ellos. Amnistía Internacional cree que los que se encuentran actualmente recluidos en Guantánamo están detenidos de forma arbitraria e ilegal. Al menos cuatro, y posiblemente hasta nueve, de los detenidos que se encuentran actualmente en Guantánamo eran menores de 18 años cuando fueron apresados. Otros cinco detenidos que, según los informes, eran menores de 18 años en el momento de su detención han sido puestos en libertad. Alguno no tenía más que 13 años cuando lo detuvieron.
EL SOMBRERO DEL ALCA
Posted on 9:20 a.m. by Musa Ammar Majad and filed under Alca, Estados Unidos | 0 Comments »DEBE SABERSE

Polonia y Rumanía acogieron cárceles secretas de la CIA de 2002 a 2005. Publicado recientemente por El Mundo en España. Léelo en:










