INVIERNO


I- En el fuego de las emociones,
ignoro si todo emerge perturbando.
Conozco que me apresa y no se apiada
–una mitad femenina que se marcha,
que no voltea y continúa,
avanzando en la distancia-;
y ella –la que avanza-
igual ignora si todo emerge perturbando.
El pasado se aclara, se refleja,
en una viciada gradación de recuerdos
repletos con aromas, con nostalgias,
con suspiros no vividos en el sueño,
con indelebles huellas confundidas en la arena
con las de otros hombres que han cargado mi apellido
–que en el vacío llamado alma se ocultaron,
viviendo en mí para saciar
el apetito del aire con palabras-:
esos seres que empuñaron esta pluma,
escribiendo esto y extraviando
la identidad verdadera del firmante.

II- Duna del tiempo ha sido;
ha volado esparcida por el viento.
Me veo invadido por la angustia
o por algo parecido al vacío.
Me duele la vida; me duele el alma,
que arde y evapora el vasto río del silencio...
Soplo y vuelan despojos que han ardido;
un camino se bifurca
y redime momentos no esperados
como un anhelo, como un refugio,
como un mundo nuevo, solidario, inexplorado.
Todo arde y el fuego alcanza;
todo arde y la ceniza baña
a la palabra que transita
el camino llano de la hoja;
avanza como un ejército lo expresado,
toma el territorio blanco y es pintado
todo de ruinas cenicientas y miserias.

...Ya sólo cenizas quedan de aquel camino,
y el alma herida que no se extinguió.
Posted on 9:22 a.m. by Musa Ammar Majad and filed under | 0 Comments »

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