BALAS EN EL PRIMER FESTIVAL DE LITERATURA EN PALESTINA


Palestina celebra su primer festival de literatura con una decena de escritores: Letras entre las balas

Fuente: Luis Núñez-Villaveirán, Diario El Mundo - España


No todo son conflictos. Ni muertes, ni heridos. Ni odio. La cultura se abre paso a través de cualquier prisma, incluido de uno de dos caras que comenzó hará 60 años. Se dice que la pluma es más fuerte que la espada. En Palestina una pluma juega contra artillería pesada. Pero eso no impidió a varias fundaciones islámicas y occidentales celebrar el primer festival palestino de literatura.
"La idea consistía en enseñar a un grupo de escritores nuestra realidad, especialmente en este momento tan duro, la Nakba (la catástrofe)", dice Rania Elias, una de las organizadoras del acontecimiento. Para ello, se trajo a Palestina a una decena de literatos desde la India hasta Reino Unido. Nombres tan ilustres internacionalmente como Sir David Hare o Pankaj Mishra se entremezclaban con escritores nacionales como Suheir Hammad o Mourid Barghouti.
Coloquios, charlas, conferencias, teatro, debates y literatura. Un cóctel explosivo que llevó a los escritores por muchas ciudades y universidades de "la tierra prometida". El peruano Daniel Alarcón no tenía palabras para describir su experiencia. Frases como "están aislados" o "todo lo que se pueda hacer es lo mínimo" se le escapaban de una voz entrecortada que había viajado durante cinco días por los territorios palestinos.
La poetisa Suheir Hammad conoce muy bien este sentimiento. Sus padres son refugiados palestinos y, aunque nació en Amman, su corazón tiene claro su lugar. "Palestina se ha abierto a estos escritores; ahora estos se tienen que abrir a Palestina", dice con la misma fuerza con la que leyó un precioso texto en inglés y en árabe en el último evento del festival.
Porque esos cinco días concluyeron en un Teatro Nacional Palestino de Jerusalén Este lleno a rebosar. Esos cinco días culminaron con los escritores y un actor leyendo textos ajenos y propios que reflejaban la experiencia vivida. Esos cinco días acabaron fundiendo dos preciosas artes como son la música y la literatura.
Otros actores principales y sus instrumentos se "colaron" en la fiesta. Eran cuatro, aunque debían ser seis. "Cancelaron sus permisos por la visita de Bush" se lamentaba Heather Bursheh, la flautista de 'Yasmeen', un grupo perteneciente al Conservatorio Nacional Edward Said. "Pensamos en abandonar pero me alegro de no haberlo hecho", añade.
Cuando callaban flauta, percusión, contrabajo y violín, sonaba la literatura. El do menor daba paso a textos de James Joyce, de Dickens o incluso a una carta del médico Michael Mahalouf escrita en Beirut en plena guerra tras la creación del Estado de Israel. Al finalizar, no faltaron los agradecimientos; a una amiga, a los palestinos, "me habéis dado más de lo que nunca os podré devolver", concluía uno de los miembros de la autocalificada "banda de la verdad".
Decía el propio Edward Said que hay que reafirmar el poder de la cultura sobre la cultura del poder. Si eso es posible, quizás se pueda cumplir el deseo de Rania Elias: celebrar el segundo festival palestino de literatura también en la franja de Gaza. Todo depende de que la pluma pueda con las armas y el odio.
Posted on 10:10 a.m. by Musa Ammar Majad and filed under , , , | 0 Comments »

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