SERPIGO


Lento y circular
el camino es y me recorre;
todo sucumbe interminablemente;
todo resucita.
El milagro del espejo,
el rostro de carne que me mira,
se mantiene indeciso y me contempla
bajo el manto
de la húmeda sombra del recuerdo.
Ha pasado todo y sigo en mí,
sumiso de dolor y de delirio.
Indefinida y oscura,
la lechuza
se acerca lentamente
y, cerca, es una serpiente
–fría cadena de hostiles rostros
que no me ven,
que sólo pesan, me sujeta
al sentir que no deseo,
que tiene cara, que frunce el ceño.
Me persigno,
sin saberlo, y aguardo
el alba sangrienta que nace lejos.
Aquí la arena de oro
por el látigo
del verde cuerpo
flagelada,
aquí el aire fresco
por el vuelo
de amarillas plumas
solidarias.
La postura que me ostenta
ya no miente,
y soy la sombra,
sólo eso, y desvanezco
en la dádiva del instante
y me emano,
como sangre,
bajo el amparo de una imagen.
Posted on 12:53 p.m. by Musa Ammar Majad and filed under | 1 Comments »

1 comentarios:

MUSA dijo... @ 15 de junio de 2008, 12:38 p.m.

muy padre tu blog