Mostrando las entradas con la etiqueta Globalización. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Globalización. Mostrar todas las entradas

EL PRESENTE COMO UN PUNTO DECISIVO EN LA HISTORIA: REFLEXIONES A PARTIR DE UN ARTÍCULO DE BARRY BUZAN


Barry Buzan, profesor de estudios internacionales en la Universidad de Westminster y director de proyectos del Instituto de Investigación por la Paz de Copenhague, nos presenta, en su artículo “The present as a historic turning point” (1995), un resumen de acontecimientos diversos sucedidos a lo largo del siglo XX para señalar, palabras más, palabras menos, nuestro carácter como “punto decisivo en la historia”.
Podemos preguntar: ¿qué historia? ¿Qué punto decisivo? ¿Por qué nosotros? Las respuestas no son menos interesantes.
Desglosemos.
Desde 1914 a 1989 tenemos acontecimientos e inclinaciones ideológicas como la Primera Guerra Mundial, el comunismo, Revolución Rusa, el fascismo militarista en Italia, Alemania y Japón, la gran depresión económica en el mundo, la conflagración de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría.
Sabemos que la Guerra Fría fue el “enfrentamiento” que tuvo lugar durante el siglo XX, desde 1945 (fin de la Segunda Guerra Mundial) hasta el fin de la URSS y la caída del comunismo que se dio entre 1989 (Caída del Muro de Berlín) y 1991 (golpe de estado en la URSS), entre los bloques occidental-capitalista, liderado por Estados Unidos, y oriental-comunista, liderado por la Unión Soviética. Este enfrentamiento tuvo lugar en todos los niveles: político, ideológico, económico, tecnológico, militar e informativo. Ninguno de los dos bloques tomó nunca acciones directas contra el otro, razón por la que se denominó al conflicto "Guerra Fría". Estas dos potencias se limitaron a actuar como "ejes" influyentes de poder en el contexto internacional y a la cooperación económica y militar con los países aliados o satélites de uno de los bloques contra los del otro. Si bien estos enfrentamientos no llegaron a desencadenar una guerra mundial, la entidad y la gravedad de los conflictos económicos, políticos e ideológicos comprometidos, marcaron significativamente gran parte de la historia de la segunda mitad del siglo XX. ¿La razón? No otra que implantar su modelo de gobierno en todo el planeta.
Por ello es que Buzan enfatiza que la “manera más fácil de entender esta era, y particularmente su final, es verla como una tercera guerra mundial”, aunque, aclara, “la Guerra Fría no implica largas escalas peleando entre sus principales antagonistas” (1995).
“Seguridad” es, por ende, la palabra clave. Así y en otra parte, Buzan señala que el concepto de seguridad fue adquiriendo mayor complejidad y tiene principalmente las características de multidimensionalidad y de globalidad. Es por ello que se pueden distinguir cinco dimensiones para definir a la seguridad; ellas son: la militar, la política, la económica, la social y la medioambiental. Ninguna de estas opera de manera aislada con respecto a las otras. Por ello se puede considerar que "en lo militar, seguridad se refiere a las capacidades ofensivas y defensivas de los estados y a las percepciones de los estados sobre las intenciones de otros. Seguridad política se refiere a la organización de los estados, sistema de gobierno e ideologías que dan legitimidad a otros estados. Seguridad económica tiene que ver con el acceso a recursos, finanzas y mercados necesarios para sostener niveles de bienestar a la población y estabilidad de los estados. Seguridad del sistema social se refiere a la capacidad de la sociedad de mantener los elementos de identidad cultural, de lenguaje, religiosas y de identidad nacional, adecuados a patrones socialmente aceptados. Y seguridad ambiental es entendida como aquella que permite que los otros sistemas se apoyen" (Pardo, 1999, p. 10).
Estas distinciones son relevantes pues se concatenan, siempre según Buzan, con distintas eras de dominación occidental, tales como:
· Siglo XVI: la destrucción de las civilizaciones inca y azteca en América.
· Siglo XVII: la consolidación de control europeo sobre el comercio de transporte asiático, la colonización de América, la ocupación de Siberia por los rusos, y el triunfo territorial del estado soberano como la forma básica de organización política europea.
· Siglo XVIII: el envío de masas de esclavos de África a América y los principios de las revoluciones nacionalistas e industriales.
· Siglo XIX: la apertura de Japón y China por fuerzas militares, las migraciones de masas de europeos a América, África, Siberia y Australia, la conquista de África y la penetración del Oriente Medio, el florecimiento de diversos nacionalismos, la revolución industrial y el comienzo del uso de principios de comercio libre en las relaciones internacionales y económicas.
Entonces, siglo XX: las guerras mundiales y esa “tercera” guerra mundial que fue la Guerra Fría. A todas luces aparece un hecho evidente, el cual no es otro que la batalla de las ideas, de las ideologías, de las tendencias. Esta confrontación centenaria entre distintos actores e inclinaciones del pensamiento arroja, para Buzan, ganadores y perdedores. Resulta bastante interesante simplificarlos. Los perdedores son el monarquismo absolutista, los Imperios, el fascismo, el comunismo. Los ganadores son la prevención de guerra entre los grandes poderes, lo económico, la determinación nacional, la ciencia y la tecnología como valores sociales, el estado territorial.
Particularmente y ya asumiendo una postura crítica respecto a Buzan, podemos afirmar que, si bien la desintegración de la Unión Soviética implicó el fin de la estructura bipolar del sistema internacional (alterando las dinámicas regionales en el noreste de Asia, por ejemplo), unido a la apertura de China, lo anterior significó la supresión de la amenaza comunista y su reemplazo por un deseo compartido de mantener la estabilidad regional. No obstante, hoy en día, según lo podemos ver a diario en los medios de comunicación, noticias locales y/o internacionales, ya tan acostumbrados por las guerras en Kuwait, Irak, Afganistán, Yugoslavia, el Norte de África, entre otras, asistimos día a día a la participación protagónica de uno de esos “triunfadores” descritos por Buzan: la prevención de la guerra.
Es curioso que en un mundo donde las relaciones internacionales exigen como dinámica la prevención de los conflictos armados estos estén a la orden del día y en cualquier parte.
Pensemos. La prevención del conflicto armado o violento se ha constituido en una creciente preocupación de la comunidad internacional, dando lugar, en años recientes, a una serie de iniciativas y acciones por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), organizaciones regionales, Estados y organismos internacionales, y redes y organizaciones de la sociedad civil. Aunque la prevención de conflictos armados en el mundo remite a la existencia misma de la ONU, el desarrollo del conflicto de la Guerra Fría, en el marco de la división del mundo en bloques ideológicos encolumnados detrás de potencias con derecho de veto en el Consejo de Seguridad, la competencia política, económica y militar imperante y los enfrentamientos a través de Estados-clientes, dificultaron el despliegue de acciones tendientes a su implementación. Sin embargo, la finalización del conflicto de la Guerra Fría dio oportunidad a la ONU para su creciente involucramiento en la prevención y resolución de conflictos armados o violentos, en un ámbito no restringido a los conflictos entre estados. La erupción del conflicto armado en la ex Yugoslavia, con las dramáticas consecuencias desencadenadas en Bosnia (1992-1995), y especialmente el genocidio producido en Ruanda, donde un número entre 500.000 y 800.000 seres humanos fue exterminado en el lapso de tres meses puso ante la conciencia moral de la humanidad y ante la ONU la necesidad de profundizar la capacidad de impulsar acciones orientadas a prevenir el conflicto armado o violento. En este contexto, tuvieron lugar una profundización de la acción y, al mismo tiempo, un desarrollo conceptual en materia de prevención del conflicto armado o violento. Este desarrollo, inicialmente promovido por la ONU, se extendió a organizaciones regionales, y a los Estados, y progresivamente fue involucrando a otros actores, como la sociedad civil y el sector privado. Ante este panorama y este juego de actores y de acciones podemos preguntarnos entonces si de verdad se están previniendo el desarrollo de conflictos armados, de pequeñas o grandes guerras, de masacres y exterminios.
Ante tantas conceptualizaciones sólo una cosa es segura: sólo el tiempo lo dirá.

REFERENCIAS BIBLIOHEMEROGRÁFICAS


Buzan, Barry (1995). “The present as a historic turning point”, en Journal of peace Research, vol. 30, nro. 4, pp. 385-390, Londres.
Pardo, Rafael. "Los nuevos elementos de seguridad para América Latina", ponencia presentada en el Foro sobre Seguridad Hemisférica convocado por la Comisión de Seguridad Hemisférica de la Organización de Estados Americanos en Washington, DC, 19 y 29 de abril de 1999. La definición de seguridad que utiliza el autor proviene de Barry Buzan "New patterns of Global Security" in International Affairs, Vol.67, Nº 3, p. 431-451.
Serbin, Andrés (coord.) (2007). Paz, conflicto y sociedad civil en América Latina y el Caribe. Buenos Aires: Icaria.
Posted on 6:01 a.m. by Musa Ammar Majad and filed under , , | 0 Comments »

CHÉ UNIVERSAL



El origen de la famosa imagen del Ché está en el negativo que registró en 1960 el fotógrafo cubano Alberto Díaz Gutierrez, Alberto Korda, quien falleció en 2001, a los 72 años. Korda trabajó para el periódico Revolución y fue fotógrafo personal de Fidel Castro. Junto a Liborio Noval, es uno de los fotógrafos emblemáticos de la isla. Acompañó a los revolucionarios desde sus primeros pasos en Sierra Maestra. La fotografía fue tomada por Korda durante un funeral. En un principio no fue considerada por los editores castristas y el negativo permaneció en el cajón hasta que un periodista italiano lo recuperó e imprimió en gran formato en su país con motivo de la muerte del guerrillero cubano-argentino.
Estos días la figura del Ché ha ondeado en camisetas y banderas que se venden en puestos callejeros desde La Habana hasta Hanoi, pasando por Buenos Aires o Jenin. Su nombre nos trae a la cabeza una figura fumando puros habanos o aquella con su cuerpo expuesto por las fuerzas bolivianas en Vallegrande, en 1967. De esa última foto, son impresionantes sus ojos negros abiertos. No hubo piedad ni para cerrarle los párpados.
Esta foto circuló por medio de EFE. Fue tomada por Martín Zabala.
Posted on 10:01 a.m. by Musa Ammar Majad and filed under , , | 0 Comments »

EN EL MURO DEL APARTHEID PALESTINO TAMBIÉN HAY NIÑOS







Posted on 4:52 p.m. by Musa Ammar Majad and filed under , , , | 0 Comments »

SISTEMA DE PRODUCCIÓN CAPITALISTA


Posted on 4:51 p.m. by Musa Ammar Majad and filed under | 0 Comments »

LA REDENCIÓN DE ARIEL SHARON


Veinticuatro años después de los acuerdos de paz para Galilea, Israel volvió, el año pasado, a bombardear a Líbano, incluso con bombas de fósforo prohibidas, causando 175 civiles muertos y la devastación del país. Acción ésta que no se justifica con los pretextos de liberación de dos soldados israelíes en manos de la resistencia Hezbolá y que deja, para muchos, en claro los propósitos reales de Tel Aviv y Washington, traducidos en planes hegemónicos en la región. La situación es fomentada por la ocupación norteamericana de Iraq. También en Gaza el ejército israelí comete un genocidio y ha dejado una catástrofe humanitaria. En el Consejo de Seguridad de la ONU, el veto estadounidense volvió a impedir la condena de Israel.
Como objetivo más inmediato, Israel se propone acabar con la resistencia de Hamas en Gaza y de Hezbolá en Líbano. Todo se mueve alrededor del desmantelamiento de esas milicias, sin que no haya nadie que defienda la dignidad de esos territorios. Para algunos la cadena resulta evidente: con Líbano dominado por Tel Aviv, amparado por Washington, sería más fácil dirigir un ataque militar contra Siria; luego le tocaría el turno a Irán. Por lo pronto, el propósito es asfixiar geográficamente a Damasco. Irán anunció que en caso de agresión a Siria, le brindará apoyo total a esa nación.
Mientras Israel agredía simultáneamente a los pueblos palestino y libanés, el veto de Estados Unidos a la resolución de condena en el Consejo de Seguridad anula cualquier rechazo a los ataques sionistas. A esto se aúna la indiferencia de la comunidad internacional y de la Unión Europea. Nadie sanciona el irrespeto de Tel Aviv a la Convención de Ginebra sobre el Derecho Internacional Humanitario en conflictos.
En una pública Declaración el argentino Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, ha calificado a Israel como “un Estado terrorista”, señalando: “Es doloroso tener que señalar los comportamientos aberrantes que el Estado de Israel viene cometiendo contra el pueblo palestino, atacando, destruyendo, oprimiendo y masacrando a la población, mujeres, niños, jóvenes son víctimas de esas atrocidades que no podemos callar y debemos denunciar y reclamar”.
Pensemos en Ariel Sharon. “Homicida”, “asesino”, “criminal de guerra”, “terrorista”, “comandante en jefe de un escuadrón de la muerte”: ninguna de estas palabras podrán ser encontradas en las notas difundidas por la prensa luego del derrame cerebral sufrido por el Primer Ministro israelí Ariel Sharon. Ello no sorprende. Sharon ha sido presentado como “hombre de paz” luego de la retirada de Gaza aunque se haya señalado que su único objetivo era facilitar el mantenimiento de la ocupación ilegal de vastos territorios de Cisjordania. Más tarde, a raíz de su controversia con líderes más extremistas y que insistían en seguir soñando con el Gran Israel, Ariel Sharon fue presentado como “centrista”.
Se pretende olvidar (o lo que es peor, quizá se reconoce como una virtud) que Ariel Sharon comenzó su carrera en la organización terrorista Haganah. A inicios de los años cincuenta dirigió un escuadrón de la muerte, la Unidad 101, que asesinaba civiles árabes para obligar a sus familias a abandonar sus tierras. A la cabeza de este escuadrón masacró a toda la población de la ciudad jordana de Qibya. Convertido en general, en justicia de sus actos de heroísmo durante la Guerra de los Seis Días, invadió el Líbano con sus unidades por iniciativa propia y desobedeciendo las órdenes del estado mayor. Una vez en Beirut, rodeó los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Shatila y comenzó a exterminar a la población. Al no contar con suficientes hombres, confía a las milicias cristianas del mercenario Elie Hokeiba la tarea de terminar el trabajo. Juzgado por crímenes de guerra por un tribunal israelí, se le prohíbe ocupar cualquier puesto ministerial.
A comienzos del siglo XXI realizó nuevas provocaciones, las cuales inducen a la segunda Intifada. Se descubre entonces que la decisión que le prohibía ser ministro no le impedía ser Primer Ministro. Promete reprimir la Intifada que él mismo había provocado y es electo Primer Ministro. Rompe entonces con los partidarios del Gran Israel y organiza el nuevo despliegue del ejército de forma que fueran ocupados todos los territorios posibles al tiempo que hace operativa su defensa. Burlándose de la comunidad internacional construye un muro para modificar las fronteras de manera unilateral, luego repliega a los colonos y a sus tropas detrás del mismo y anexa de forma definitiva una parte de los territorios palestinos. Participa al mismo tiempo en una operación de limpieza política que preveía la eliminación física de Yasser Arafat y otros líderes, la censura de las candidaturas palestinas más representativas y el arreglo de las elecciones palestinas, la elección por defecto de Mahmud Abbas y, finalmente, la creación de Kadima, su propio partido político.
A todo lo largo de su carrera militar y, posteriormente, política, Ariel Sharon fue culpable, directa o indirectamente, de abusos y asesinatos en masa contra las poblaciones árabes. Violó el derecho internacional y pisoteó las resoluciones de Naciones Unidas al privar a poblaciones completas de cualquier esperanza de justicia. Sin embargo, estos crímenes son apenas mencionados en la prensa que prefiere describirnos a un nacionalista convertido en pragmático en su ancianidad y que ofreció una oportunidad a la paz al organizar la retirada israelí de Gaza. Ningún diario recuerda que luego de esta retirada la aviación y la artillería pesada se encargan de bombardear las ciudades palestinas. Con ello, los cronistas, editorialistas y expertos demuestran un desprecio infinito por las vidas palestinas.
En The Independent, el ex ministro conservador británico de Relaciones Exteriores, Malcolm Rifkind, lamentó la desaparición de Ariel Sharon, acontecimiento que compara con el asesinato de Yitzhak Rabin. Paradójicamente, el autor no se esfuerza demasiado en ocultar los abusos cometidos por aquel cuya desaparición siente. Recuerda la invasión del Líbano, la masacre de Sabra y Shatila, la escalada de la colonización y la provocación de Al–Aqsa. Pero, no obstante, considera que Sharon era el único capaz de lograr que los israelíes aceptaran la existencia de un Estado palestino.
El psiquiatra y editorialista neoconservador, reciente promotor del empleo de la tortura en la “guerra contra el terrorismo”, Charles Krauthammer, lamentó en el Washington Post la desaparición de Ariel Sharon de la vida política, el peor desastre que sacude a Israel en los últimos sesenta años, según él.
Yoel Marcus, editorialista de Ha’aretz, el diario de referencia de la izquierda israelí, saluda al “Charles de Gaulle israelí”, al hombre electo por la extrema derecha que organizó la retirada de Gaza. Lamenta que los palestinos no hayan sabido aprovechar la “oportunidad”, pero afirma, llevando aún más lejos la lógica culturalista con relación a la llamada falta de contraparte para la paz, que “los árabes serán siempre los árabes”.
Aunque predominante en la prensa occidental, la representación positiva del Primer Ministro israelí se ve matizada por algunos autores valientes y muy aislados. De esta forma, Gideon Levy, editorialista de izquierda de Ha’aretz, publica una opinión contraria a la de su colega Yoel Marcus. En su opinión, el balance de la política de Ariel Sharon con relación a Israel es globalmente negativo. Recuerda que el Primer Ministro llevó a cabo la colonización de los territorios ocupados, lanzó la invasión israelí contra el Líbano y participó en el fortalecimiento de Hamas. Para el autor, la retirada de Gaza constituye un acto de contrición respecto de la primera política, pero señala que Hamas seguía sacando provecho de la política de Ariel Sharon y que en estos momentos las tensiones con Irán llegan al paroxismo.
Yasser Abed Rabbo, ex ministro de la Autoridad Palestina y negociador de la iniciativa de Ginebra, es uno de los pocos dirigentes árabes que puede ofrecer su opinión sobre el tema en entrevista concedida al diario Le Monde: recuerda por qué los palestinos no notaron el “cambio” en el ocaso de la carrera de Ariel Sharon. Menciona la incursión de Qibya, la masacre de Sabra y Shatila y la operación de Jenin, elementos que explican porqué, contrariamente a la opinión occidental, para los palestinos la desaparición de Ariel Sharon no es la de un hombre de paz.
Posted on 4:48 p.m. by Musa Ammar Majad and filed under , , , | 0 Comments »

HERR PRESIDENT


Posted on 4:45 p.m. by Musa Ammar Majad and filed under | 0 Comments »

BUCHENWALD Y AUSCHWITZ


27 de enero de 1945. El Ejército Rojo libera el campo de exterminio de Auschwitz. Buchenwald se autolibera el 11 de abril de ese mismo año bajo la dirección del Partido Comunista alemán. La elite política alemana quiere minimizar este hecho, dando importancia a su uso por la URSS después de la II Guerra Mundial. Los alemanes llaman a Weimar, situada en Turingia, "la ciudad de los poetas y pensadores" porque fue uno de sus más importantes centros culturales en los siglos XVIII y XIX. Nombres como Johann Wolfgang von Goethe y Franz Liszt se asocian a ella. Sin embargo, en sus afueras se halla, literalmente, una fábrica de muerte, planeada también por mentes alemanas entre 1937 y 1945: Buchenwald.
"No sabíamos nada de eso", era una respuesta que los aliados escucharon muy a menudo cuando en 1945 liberaron un campo de concentración tras otro. El 15 de abril de ese año el comandante estadounidense de Weimar estaba harto de tanta hipocresía. Tuvo una orden para el alcalde: reunir a mil ciudadanos para que fueran a ver lo que aseguraban no haber conocido. El grupo lo componían personas de los dieciocho hasta los cuarenta y cinco años, en primer lugar miembros y funcionarios nazis. Dos tercios deberían pertenecer a la clase alta, un tercio a la baja. El alcalde informó de que la marcha iba a durar seis horas, acompañada por médicos y ambulancias.
Los forzados visitantes del campo de concentración tenían mucha más suerte que los doscientos cincuenta mil infelices que entre 1937 y 1945 pasaron por Buchenwald. Las guardias de las SS tenían el derecho a asesinar a los enfermos y débiles por las razones que más les parecieran convenientes o, también, sin ninguna de ellas. La administración del campo registró sesenta y cinco mil fallecimientos. El ejército de EEUU grabó la visita de los weimarianos que vieron a los muertos, esqueléticos, amontonados delante del crematorio y otros, más muertos que vivos, de los veintiún mil que sobrevivieron el terror nazi. Algunos de ellos habían construido Buchenwald.
Se sabe que en 1937 empezaron las obras, llevadas a cabo por los propios presos en condiciones inhumanas. Ya entonces la política de las SS consistía en sacar el máximo provecho posible de los detenidos. Cada piedra de ese lugar la colocaron hombres y mujeres, bajo el frío, la lluvia y el hambre, aupada por una circunstancia que se diría, muchas veces, más fuerte que la voluntad: los golpes.
La muerte acechaba. Vestía uniforme negro, con una "calavera" en la gorra, unas runas "SS" en la solapa y una cruz gamada en el brazo izquierdo; tenía por pasatiempos las palizas, las torturas, las ejecuciones y los experimentos de laboratorio.
Después de la guerra se encontró la carta en la que una empresa química regateaba con las SS el precio de "150 mujeres en el mejor estado de salud posible" para un experimento. La industria consiguió bajar el precio por persona de 200 Reichsmark a 150 marcos. Eso sería hoy en día un valor de 1.000 euros y de 750 euros, respectivamente. En 1944 la fábrica Krupp "alquiló" a dos mil presos por 4 Reichsmark el día. Se ahorró el 75 % del sueldo habitual en un mercado de trabajo vaciado por la guerra. El dinero paró en las arcas de las SS, que ofreció a Krupp un servicio especial: entrenamiento de las guardias de las presas en un campo de concentración.
A pesar de toda la represión, los comunistas presos lograron organizarse y ocuparon poco a poco puestos importantes en la administración. El 18 de agosto de 1944 las SS asesinaron, ejecutando una orden de Hitler, al líder comunista Ernst Thälmann. Otros, como Jorge Semprún y el secretario general de la CNT del Norte, el navarro Víctor Moriones Belzunegui, sobrevivieron el infierno. Con habilidad, el PC alemán creó, con la ayuda de los polacos, rusos y franceses, su propio arsenal de armas para la liberación. Ese día llegó el 11 de abril, después de que dos mil miembros de las SS dejaron el campo para combatir o para fugarse. La operación duró dos horas y causó dos bajas entre los antifascistas. Ciento veinticinco SS cayeron presos, un número no determinado murió. Durante dos días los comunistas alemanes controlaron el campo hasta que la US Army tomó el mando.
En los tiempos de la República Democrática Alemana la liberación de Buchenwald era un día importante porque representaba la victoria del socialismo sobre el nazismo. En la República Federal, por contra, el "Verdugo de Buchenwald", un tal Sommer, terminó su vida en una residencia de ancianos.
Después de la unificación los cristianodemócratas empezaron a minimizar la lucha antifascista en Buchenwald, recordando que la URSS internó en ese "campo especial n°2" a nazis, tanto sospechosos como reales. De los veinte ocho mil internados, siete mil murieron. A la derecha alemana le parece poco la exposición especial sobre este capítulo de Buchenwald, mientras que muchos veteranos antifascistas la consideran un ultraje.
También está Auschwitz, sinónimo de la muerte industrializada. El 27 de enero de 1945 el Ejército Rojo liberó el campo de exterminio de Auschwitz, situado en Polonia. Poco antes las SS habían "evacuado" a sesenta y seis mil presos. Dejaron a cinco mil enfermos.
Antes de marcharse, las SS habían volado las cámaras de gas y los crematorios. No querían dejar huella alguna. Sin embargo, los soldados soviéticos encontraron abundante material sobre los experimentos del siniestro doctor Josef Mengele. El médico de los SS logró escapar y murió en libertad en algún lugar de América Latina. Asimismo las grandes empresas, como la alemana IG Farben y la estadounidense IBM, salvaron el beneficio adquirido durante el nazismo. En 1946 el comandante de Auschwitz, Rudolf Höss, reconoció que bajo su dirección, entre 1941 y 1943, habían muerto tres millones de personas.
El Holocausto ha sido el resultado de una política marcada por el acoso social, la ilegalización profesional y la expropiación de un determinado grupo humano. La "arianización" hizo que unos seis mil millones de marcos cambiaran de propietario. Cuando en otoño de 1941 la "Reichsbahn" transportó en sus vagones a miles de judíos del oeste alemán a los guetos de las recién ocupadas repúblicas bálticas, los deportados habían dejado todas sus propiedades en manos del Estado alemán. Incluso tuvieron que pagar su transporte hacia la muerte.
Con los sistemas y conocimientos de IBM, las SS registraron a sus víctimas y organizaron los transportes. Las SS compensaron estos gastos con el alquiler de sus esclavos a la IG Farben y a otras empresas que se habían instalado en Auschwitz. En el andén de Auschwitz las SS seleccionaron a los recién llegados entre "útiles" e "inútiles". Estos últimos tuvieron que entregar sus pocas pertenencias antes de entrar desnudos en las "duchas", donde el gas Zyklon B los mató. Un grupo de presos tenía la obligación de quitar a los muertos los dientes de oro y las prótesis. Después fueron quemados los cuerpos sin vida. Ahí no terminaba el aprovechamiento industrial: las cenizas servían de abono; de los huesos se hacía jabón; con la piel de los tatuados se fabricaban lámparas.
Los "útiles" murieron trabajando, llenando así las cuentas de las SS y de las empresas. Otros presos sirvieron de conejillos de indias para experimentos. He aquí lo singular del Holocausto: las víctimas de los nazis no eran nada más que una pieza industrial cuya fuerza y su material fue aprovechado al máximo. Los nazis asesinaron a seis millones de judíos, tres millones de presos de guerra soviéticos y doscientos veinte mil gitanos de Roma y Sinti.
En 1996 el gobierno cristiano-liberal de Helmut Kohl fijó el 27 de enero como fecha oficial para recordar el magnicidio cometido en nombre alemán. Los críticos decían que Kohl eligió el campo de concentración de Auschwitz para tener el recuerdo lejos de tierras alemanas.
Posted on 4:00 p.m. by Musa Ammar Majad and filed under , , | 2 Comments »

...Y CULTIVAN PARA EL ETANOL


Posted on 4:22 p.m. by Musa Ammar Majad and filed under | 1 Comments »

EL FIN DEL CAPITALISMO

Si la Economía es la esfera de la vida humana en la cual el hombre tiene que relacionarse con la naturaleza y su entorno cultural para producir los bienes y servicios que le permitan sostener su existencia y lograr desarrollarse de acuerdo a una determinada perspectiva de vida, la Cultura es la sobrevivencia de él mismo en relación con la diversidad de la naturaleza y la complejidad del entorno de vida artificial. No es de extrañar, entonces, que aparezca la globalización, a todas luces, como un proceso multidimensional amparado por impactos económicos y /u otras contingencias suscitadas por cambios provenientes de la ciencia y la tecnología.
La globalización es un fenómeno muy distinto según se interprete como un proceso “real” que tiene lugar en la economía mundial, o como un momento puramente “ideológico”, es decir, retórico, del actual pensamiento económico de moda. Como fenómeno económico real, es una tendencia que se impone progresivamente, y que, por tanto, existe desde que el capitalismo impera en la economía mundial. Como expresión ideológica, es un recurso retórico relacionado principalmente con el cambio en el tipo de batalla ideológica que con el discurso dominante que alimenta ciertas políticas y prácticas económicas.
Este último proviene de la ideología neoliberal. Y es esta ideología la que está sirviéndose de la globalización para reordenar el mundo de acuerdo con ciertos principios y dictados. Las políticas neoliberales pueden haber acelerado la integración de los mercados, pero sus estrategias han creado una economía altamente polarizada.
No en balde Stiglitz (2002) afirma: “El problema no es con la globalización, sino en cómo se ha manejado esta. Parte del problema tiene que ver con las instituciones económicas internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y Organización Mundial de Comercio (OMC), que fueron las que establecieron las reglas de juego. Lo han hecho de tal manera, y casi siempre, que ha servido a los intereses de los países más industrializados –y a intereses particulares dentro de esos países- más que los del mundo en desarrollo. Pero no es sólo que han servido a aquellos intereses; muy a menudo, han visto la globalización desde estrechas posturas mentales, formadas por una visión particular de la economía y de la sociedad” (pp. 214-215).
La aseveración, en fin, es esta: es necesario un claro entendimiento de los poderes detrás de la expansión económica. En tal sentido, King y Woodyard (1999) señalan que las estructuras económicas tienen vida por sí mismas y ordenan el comportamiento de la gente, a menos que concientemente se desee vivir bajo otro patrón de valores (p. 216). Para Stackhouse (2001), el problema con la economía del mercado capitalista es que “la adoración del dinero, posesión y demanda de propiedad puede llegar a convertirse en demónico si no es redirigido hacia una disciplina cooperativa de ordenamiento comunitario” (p. 216).
Precisamente, como premisa, tal ordenamiento fundamentó el campo socialista, aquel que constituyó en el mundo una política de bloques, que algunos denominaron “guerra fría”, y cuyo campo de batalla se desarrolló en las jóvenes naciones que fueron surgiendo a partir del proceso de descolonización y que en su momento culminante abarcó también a Estados constituidos desde el siglo diecinueve.
Los bloques actuales se están conformando, al no existir muro, por intereses económicos y políticos y no por identidad social. Y el fenómeno de la globalización tiende a homogeneizar estas identidades en función de un bien común subordinado a un nuevo centro, susceptible de ser nombrado con un único sustantivo: “mercado”.
Frente a esto sólo queda la hipótesis de que el capitalismo, como sistema mundial, podría ingresar próximamente en su agonía, dando paso a un postcapitalismo históricamente viable, fortalecido por la merma significativa de los lazos de dominación imperial.
Se trata de una fe, incrementada en el siglo veintiuno a partir del fiasco norteamericano en Irak, aupada por la “revolución comunicacional” (De Fleur y Rokeach, 2002, p. 99) que extiende vertiginosamente sus redes, sus mecanismos horizontales de vinculación, para plantear la perspectiva de movimientos de masas radicalmente democráticos, descentralizados, igualitarios, avanzando a través de autoaprendizajes, de la expansión de la pluralidad, de la coexistencia de una amplia gama de formas productivas, de la recuperación de las memorias históricas. Todo en un proceso mundial de articulación que no emana desde los centros de poder sino desde las culturas emergentes de la periferia, propiciando un escenario a tono con la postmodernidad, vista como deconstrucción, como rechazo a la “tiranía de las totalidades” (López Gil, 1999, p. 142), como un deshacerse en pro de un sueño: aquel manifestado por el surgimiento de racionalidades locales que propenden a la atención de fragmentos; aquel que relativiza la capacidad del ser humano para poder conocer realmente la realidad.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

De Fleur, S. y Rokeach, G. (2002). Teoría de la comunicación de masas. Madrid: Paidós.

King., P. G. y Woodyard, D. O. (1999). Liberación natural: teoría económica de un Nuevo orden (2 ed.).

López Gil, M. (1999). Filosofía, modernidad y postmodernidad. Buenos Aires: Biblos.

Stackhouse, M. (2001). Dios y globalización. Espíritu de las modernas autoridades. Madrid: Paidós.

Stiglitz, J. (2002). Globalización. México: Fondo de Cultura Económica.


Posted on 10:29 a.m. by Musa Ammar Majad and filed under | 0 Comments »

GLOBAL VS. LOCAL

Como “acción a distancia” la globalización es explicada a través de ejemplos contundentes: ver en el noticiario la caída de la bolsada Nueva Cork o Tokio, la Tensión en Oriente Próximo, las consecuencias políticas de los poderes de seducción de una joven funcionaria de la Casa Blanca. Lo que implica, por tanto, una subordinación de operaciones culturales, políticas y económicas de una localidad a su contraparte extranjera.
Es el sometimiento de lo local a lo global. Es formar parte de una naturaleza social ambivalente: por un lado, está integrada y contaminada industrialmente; por el otro, está “purificada” en su virtualidad, propiciando que venezolanos e ingleses, españoles y chinos, rusos y brasileños se sientan más próximos. Es la vida cotidiana determinada por la transformación técnico-industrial, la fusión de los mercados, la manipulación biológica, los patrones uniformizantes de consumo, el desarrollo competitivo; efectos todos provenientes en su mayoría desde agentes externos, sean a la familia, a la comunidad, a la ciudad o al país.
Piénsese en Internet, esa materialización bytes de lo que McLuhan denominó “la aldea global”, dado que constituye un proceso creciente de complejas interconexiones entre sociedades, culturas, instituciones e individuos a escala mundial. Se trata de una comunicación que lo invade y lo conforma todo.
Resulta así que, sin distingo, patrones diversos afectan directamente a la familia (base social), redundando en procesos de transformación de las ciudades y de los países. En su economía, política y cultura los países se transforman para adaptarse a cambios operantes en otras latitudes. Cambian la administración, el escenario económico, los flujos humanos.
La prueba no es otra que la construcción y/o transformación de los parques industriales, la apertura política, las inversiones externas, los cambios tecnológicos, las nuevas demandas del mercado laboral, los intereses de la legislación ambiental, la compleja estructura jurídica que promueven los países para insertarse en las esferas globales, en fin, la actitud del individuo para buscar un lugar en un universo no demarcado por límites geográficos o institucionales, sino amparado por el carácter de lo simbólico, es decir, de aquello que se sabe que existe pero que es intangible.
Lo global aparece, a todas luces, como una compleja red, que no por no ser clara deja de ser efectiva. Y es que lo “glocal” (global y local) trabaja con una totalidad resultante de elementos constituyentes permeables y diversos, motorizando su “estabilidad” y/o existencia a partir de una única constante: los elementos constituyentes, en cuanto diversos y permeables ante los procesos externos, habilitan nuevas perspectivas y potencian problemas existentes, y hasta crean otros, colocándolos como nuevos procesos externos para latitudes distintas.
Lo internacional, como carácter, siempre ha existido. Lo que ahora nos ocupa es que lo internacional pesa cada vez más sobre lo nacional. No significa que desaparece la dimensión nacional de los problemas, pero sí, en cambio, que los asuntos internacionales pasan a tener una relevancia que antes no tenían. Piénsese en los flujos internacionales de capital que duplican el crecimiento del comercio internacional. Piénsese en el hecho de que el comercio crece dos veces más rápido que la producción mundial. No en balde la palabra “glocal” es producto de una necesidad de conceptuar por parte de las grandes corporaciones transnacionales con la finalidad de esquematizar sus nuevos procesos de mercadotecnia.
Posted on 10:27 a.m. by Musa Ammar Majad and filed under | 0 Comments »